comeflores (CC BY-SA 4.0)
Abril 27, 2019

Cristianización

blank No. 5, Relatos breves
1 minuto

“Mientras era violada por unos españoles, se le escapaban uno a uno sus dioses. En la mañana sin sol, el sacerdote en el nombre de la cruz ordenó los azotes. Ensangrentada a más no poder perdía con cada golpe un pedacito de vida. Ya sin espíritus protectores, sin ancestros, sin guerreros, sin cultura ni nación, Balam Agab bajó desde el cielo sin sol y la tomó en sus brazos, desvaneciéndose mientras el Dios del Otro Lado del Mar, el Dios de la Pena y de los Castigos, el Dios de los Asesinos, sonreía siniestro a través de los ojos del sacerdote. Lo último que vio antes de ir a un Xibalbá inexistente, fue la cruz que pendía de la grotesca cara que pedía más azotes.”

Creative Commons License

¿Qué te pareció?