Goulevitch Jérémie ©
Agosto 6, 2018

Rayén Kyveh: “La poesía navega como un barco grande en el mar”

blank y Entrevistas
8 minutos

Este otoño tuvimos la oportunidad de compartir en el campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile con la poeta mapuche Rayén Kyveh. La mañana estaba soleada y tibia; entre clases, estudiantes se asomaban por las escaleras y sonámbulos chocaban unes con otres. Paz y yo no habíamos desayunado, así que tras arrimarnos al mesón de la cafetería y pedir un par de bebidas calientes y unos queques, nos pusimos a conversar con Rayén.

Rayen Kvyeh nació en Huequén, y se crió en medio de la cultura mapuche. Fue prisionera de la dictadura y salió al exilio en 1981, radicándose en Alemania. Regresa a Chile a principios de los 90, donde asume como tarea abrir espacios a la poesía mapuche.

Nos interesa tu enfoque de la poesía como un acto reivindicatorio, como un acto político, hasta revolucionario dado el caso. Porque se da que, últimamente, la poesía más popular ha perdido, tal vez, este carácter político. Hay muchos autores que, ahora, nos hablan desde su mundo cotidiano, pero quizá en este ejercicio se pierden otras dimensiones, su condición reivindicatoria.  Tu trabajo gira en torno a esa reivindicación, a esa lucha. ¿Cómo tú reflexionas respecto al acto reivindicatorio que implica escribir poesía en estos tiempos, y más aún, poesía en la lengua que tú escribes?

Seguramente tu también eres poeta, ¿no?. Hubo un gran poeta que dijo: “la poesía es un arma cargada de futuro”, y para mí la poesía se nutre del nütram, de la sabiduría Mapuche. Cuando yo era niña escuché mucho relato antiguo de la historia de la comunidad, por ejemplo; o de la historia antigua del pueblo mapuche en su lucha permanente, primero contra la colonización y después la lucha permanente que ha tenido de exclusión por parte del Estado chileno; y hoy día el amparo, la protección, el abuso que hace el Estado chileno de las leyes impuestas al pueblo Mapuche. Todo el mundo habla de democracia, pero como te explicas tú una democracia con una constitución política de Estado hecha bajo un gobierno de facto impuesto por las armas. Todos sabemos lo que significó la dictadura militar, la cantidad de detenidos desaparecidos y asesinados.

El control a través de las leyes, el código de agua, el código de energía, son leyes dictadas bajo la dictadura; y el código de agua se impone al pueblo Mapuche sin tener presente de que los ríos libres en nuestro territorio son fuente de vida, y cuando tu tomas prisionero el espíritu, el Ngen del río, estás también aprisionando el espíritu, el cuerpo y la identidad del pueblo Mapuche. Entonces, la lucha del pueblo Mapuche por la conservación del espíritu vivo de los ríos, porque los Ngen, los espíritus de la madre tierra sigan vivos, es una lucha por la vida. Desgraciadamente, en este país la gente se ha olvidado del origen de las leyes que gobiernan hoy día. Esa es una atentatoria no solamente contra el pueblo Mapuche sino que también contra los chilenos. No ha habido durante todos estos años de gobiernos civiles, llamados democráticos, una voluntad política de cambiar esas leyes.

Desgraciadamente las peores leyes son las leyes del código de agua, las leyes de la energía; las carreteras, impunemente cuando se construye una autopista atraviesa territorio Mapuche. Si hay una resistencia por parte de la comunidad, se habla del atraso mental del Mapuche, cuando se opone a la construcción de una autopista que irrumpe en los territorios; pero no se habla nada en los medios de comunicación de lo que significa la pérdida de ese territorio para una comunidad, que es parte de la vida.

Yo tengo una tremenda fe en la poesía, porque la poesía para mí ha sido abrir puertas, las puertas cerradas en esta sociedad en que vivimos hoy día.

En los años 90 se inicia toda una avanzada como en los tiempos que se llamó Pacificación de la Araucanía. Yo creo que todos los estudiantes de la universidad han estudiado esa época en que el gobierno del Estado chileno y argentino se pusieron de acuerdo para invadir el territorio, por un lado el Puelmapu en Argentina, y por el otro lado el Gulumapu, cosa de invadir el gran Wallmapu para apoderarse de esas tierras y entregarlas a colonos extranjeros. Hoy día se hace lo mismo, la invasión por parte de las empresas del agua y de la madera.

Yo tengo una tremenda fe en la poesía, porque la poesía para mí ha sido abrir puertas, las puertas cerradas en esta sociedad en que vivimos hoy día. Cuando se inician los primeros juicios por terrorismo contra los defensores de la madre tierra, de la Mapu Ñuke invadida, yo sentía una desesperación de la sordera de todos los partidos políticos, de la gente, porque la campaña de los medios de comunicación fue terrorífica, de los terroristas Mapuche contra la sociedad chilena, una cosa así; pero nadie hablaba de los terroristas Mapuche contra el gran poder económico de las transnacionales del agua y la madera, nadie escribía de las tierras cultivables.

A la ocupación del territorio se suma que las grandes extensiones del pino eucalipto se fumigan por el aire con químicos que en Europa están prohibidos. El pueblo mapuche se caracterizó en el pasado como un pueblo físicamente sano, pues hoy día hay enfermedades en las comunidades que nunca antes existieron, porque como son grandes extensiones de tierra con pino y eucalipto que se fumigan por el aire, estos químicos se esparcen, y la madre cuando está embarazada ya viene con el niño enfermo por estos contaminantes, eso está escrito en poesía.

      

Para mí la poesía es vida, y es vida presente y futura. Si tú no tienes poesía en tu vida no significa solamente la poesía que tú escribes. Los mejores poetas están en las comunidades, porque ellos son los que transmiten la sabiduría. Las Machis transmiten su sabiduría en su canto, en su comunicación con los Ngen para que le de fuerza para sanar el cuerpo enfermo. Los Longko, la sabiduría de los Longko, que se va transmitiendo de generación en generación.

(…) entonces se tomó la determinación que primero se luchaba hasta dar la vida, pero mientras hubiera un Pehuenche vivo, la comunidad no se iba a abandonar.

Mira, yo no escribo del análisis de libros sobre la historia chilena, la historia Mapuche no estaba escrita, sino que toda mi poesía está basada en la historia de la memoria. Escribo sobre la historia de la memoria. Entonces para eso me quedo meses en las comunidades, buscando el origen de la historia de la memoria, porque la historia de la memoria es la vida en poesía, transmitida por los abuelos, por los padres, de generación en generación y por eso soy una enamorada de la historia de la memoria.

Me parece que es una característica estructural que cruza la poesía Mapuche. Como tú dices, viene de la memoria. Todo lo que viene de la memoria es profundamente político, porque no está situado en un contexto neutro. Rayén, nos podrías contar con qué Lof te relacionas, cuáles son las comunidades con las que te relacionas, entendiendo que figuras como las Machi y los Lonkgo son casi caricaturas para la gran ciudad, figuras invisibilizadas.

Yo tengo una formación Pehuenche, de la cordillera, soy mujer de montañas. Cuando digo que tengo una formación de la cordillera no es un slogan, yo viví todo el proceso. Me fui a vivir al alto Biobío cuando era la lucha grande contra las represas. Nunca perdí la esperanza de ver el rìío libre.

Hay algo que a nosotros nos ha hecho a veces cometer errores. La palabra en el mundo Mapuche es sagrada, y cuando tu das tu palabra tienes que respetarla porque o si no, no eres nadie. Eso es muy fuerte. En las comunidades todavía la palabra es sagrada, entonces (en) las comunidades que están poco permeadas por la cultura occidental, cuando viene alguien, tú crees en la palabra que te dan. Ese fue el gran error que cometieron las Ñañas: creer en el otro. Y fueron engañadas. Yo lo sé porque viví todo ese proceso.

En la ciudad tú ves que la gente transita por todo tipo de lugares y no genera un arraigo, vive en no-lugares. Hay una especie de desconexión con la tierra…

Yo nací en la zona de Malleco, pero me crié en la zona cordillerana Pehuenche, porque mi papá trabajaba como arriero entonces cruzaba la cordillera al Puelmapu y volvía buscando animales, porque eso es desde tiempos inmemoriales. Entonces todo mi Tugun es Pehuenche, aunque no nací Pehuenche, nací en la zona Malleco, pero ese es mi Tugun, y por eso mismo me siento Pehuenche. Viví años en el alto Biobío, y naturalmente estuve viviendo en la comunidad Quinquén, estuve ahí defendiendo casi toda mi juventud porque Quinquén tenía una orden de desalojo. Ellos se habían atribuido ser dueños de esos bosques. Un día llegó carabineros a  desalojar, a decir que había que abandonar la comunidad. Nadie conocía otra vida que la vida ahí, por generaciones y generaciones. Entonces se juntaron los ancianos porque la cultura mapuche los ancianos tienen la sabiduría, la historia de la memoria de la que hablo. Se juntaron los ancianos, los Longko, los Werkén. Hay un nido de cóndores también en esa comunidad, porque es la única comunidad que quedaba sin influencia winka se puede decir, porque es una comunidad que está en la cordillera, y para vivir ahí tú tienes que nacer ahí.

Entonces se tomó la determinación que primero se luchaba hasta dar la vida, pero mientras hubiera un Pehuenche vivo, la comunidad no se iba a abandonar. Y fue así que con métodos antiguos, tradicionales de la lucha mapuche-pehuenche, se defendió ese territorio; y sin armas logramos varias veces derrotar al ejército, y a los pacos, sin armas, con la sabiduría de las estrategias de guerra antigua.

Debo decir lo más importante: En la cordillera se conservan los métodos antiguos de defensa de las comunidades. Cuando una comunidad está en peligro, toda la cordillera, toda, se une. Duró bastante ese conflicto instaurado por el Estado. Nosotros no somos los conflictivos, quiero declarar eso, porque siempre se dice “el conflicto Mapuche”, pero es un conflicto que tienen el Estado, las transnacionales, el poder económico, con los Mapuche porque quieren quitarnos tierra. Nosotros no somos el conflicto. Está instaurado en la prensa ese concepto.

Mira, en la última huelga de hambre que hubo, la gente estaba al borde de la muerte, fueron 111 días de huelga de hambre. La vida de ellos se salvó gracias a que las comunidades se movilizaron, eso históricamente ha sido que los territorios se unen para protegerse.

La Bachelet antes de irse tomó un acuerdo con Macri, ese acuerdo es la invasión de los territorios mapuche del Puelmapu y el Gulumapu. Se me olvidó el número ahora, pero es la instalación de nuevas bases policiales y militares en la cordillera y eso lo hizo la Bachelet antes de irse.

Salió en el diario que se habían puesto de acuerdo para que haya mayor control contra el narcotráfico, pero es el control de la cordillera contra los Mapuche, pero ningún medio lo dijo.  Fue poco antes de que ella se fuera, aseguró el control de las comunidades mapuche y la intervención policial en la cordillera.

La poesía ha dado la posibilidad de abrir espacios y creo que esa es mi tarea.

¿Cómo tu escritura está cruzada por lo femenino?

Bueno, es muy sencillo, somos un pueblo de la luna y la luna es femenina. Simple.

¿Cómo has visto que el Winka y el mundo occidental te posicionan? Porque además eres mujer, mapuche y poeta. No solamente escribes lo que piensas, sino que también te relacionas con tus comunidades, te posicionas frente a una coyuntura.

La verdad es que yo he sido ignorada en Chile como poeta y escritora, nunca una editorial me ha editado, postulé antes, y nunca he recibido un peso del Estado. Autofinancio mis libros con las publicaciones en el extranjero. Mis libros están publicados en varios idiomas afuera. Yo vivo, digamos, de las publicaciones afuera.

Tengo el premio mundial de geoliteratura en lenguas originarias, y soy la única poeta que lo tiene actualmente en el continente americano. Tengo dos premios en Italia, tengo un premio en Cuba, en México, pero aquí tengo humildes autoediciones que nada se comparan con las ediciones que tengo afuera.

La poesía ha dado la posibilidad de abrir espacios y creo que esa es mi tarea.

¿Qué le dirías a las personas que están escribiendo ahora, a las mujeres jóvenes que están escribiendo?

Yo les diría que la poesía corre como sangre por la tierra. La poesía llega a todas las tierras a través de los mares. La poesía navega como un barco grande en el mar, y la poesía se sube y cabalga en las alas de un cóndor. No olviden eso.

¿Qué te pareció?