Constanza López (CC BY-NC-ND 2.0)
Enero 23, 2020

Las generaciones de mañana no van a entender

blank, y Entrevistas
10 minutos

“¿A través de qué rebuscados mecanismos, de qué secretas ranuras o de qué llamativos tropiezos se manifestarán las irrupciones de la memoria de un pasado frustrado cuyas amarguras y resentimientos van a seguir contraviniendo, subterráneamente, el ritmo expedito de este presente banalmente autocomplacido?”
–Nelly Richard

Los astros señalaron la matanza
como guardianes de nuestro secreto
pero era tarde y fue niebla
quema y naves anunciando aflorar

Al siguiente pestañeo de olas
estelas brasas desplomadas
iluminaron el cielo como un rayo
que demora en ramificar
la oscuridad perpetua de su bóveda

Del cielo caían astillas
y cenizas
y nuestros cuerpos desnudos
se fueron vistiendo en las entrañas del océano
irradiando nuestros párpados
hasta la pregunta

Ya sabíamos de nosotras
islas desparramadas bajo dioses
imposibles de nombrar

No future ¿Y ahora qué?
Que cada ojo negocie por sí mismo
–Daniela Catrileo

***

En Valdivia vive Paula López, chilota; profesora de lenguaje y comunicación. Hace poco más de un año estuvimos conversando en un café cualquiera una tarde cualquiera como si no se hiciera tarde. Chiloé resulta apasionante, tanta historia desconocida, tanta poesía por recorrer. Aquí Paula chilota nos introduce en tres partes a lo que ella reconoce en su tierra, la Isla de Chiloé.

1. Grupo AUMEN: eco de poesía entre islas y canales

El problema de la transición de la tradición a la modernidad es un tema muy recurrente en la poesía chilota, sobre todo en quienes trabajaban desde el grupo de literatura AUMEN, el más potente dentro de la creación poética de la isla. Ellos comenzaron como un grupo de estudiantes que se juntó en la década del 70 en medio de un contexto de represión y temor a reunirse. A muchos de ellos se los llevaron y fueron torturaron. Fue una década muy delicada, donde ellos mismos dicen que la poesía era una forma de denunciar lo que estaba pasando.

AUMEN significa “eco de la montaña”. En realidad, tiene varios significados; dentro de todo lo que he leído descubrí que es como decir “la voz de aquellos que ya no están”, en la línea de su intento por dar a conocer aquello que no se pudo haber dicho antes, lo estaban denunciando con su poesía, además del ejercicio de visibilizar la cultura chilota. Un grupo de poetas muy conocido en Chiloé y que en ese momento eran todos muy jóvenes, entre 17 y 19 años. Ahí, por ejemplo, tú tienes a Sergio Mansilla, Olga Cárdenas, Nelson Torres, Mario Contreras, Renato Cárdenas, Rosabetty Muñoz, que son poetas ya connotados, incluso a nivel internacional: han ganado premios, han viajado mucho, etc.

La historia oficial, por otro lado, no hablaba sobre los conflictos que estaban sucediendo en ese momento; no hablaban tampoco de toda la problemática de la pérdida de la cultura Veliche, de los Chonos (que casi no se sabe porque todavía no hay una tecnología que te permita conocer una cultura como la de ellos).

Entonces, el trabajo que hacen AUMEN es muy etnográfico, muy de estar en terreno, de hablar con la gente, de considerar el testimonio una parte esencial para la revitalización de la cultura en la isla. Eso permitió que la gente conociera parte de sus mismas raíces, porque aun naciendo en la isla hay mucha gente que desconoce sus orígenes.

En un momento me hice un listado de textos que empecé a leer, entre revistas que eran muy antiguas del 73, del 80, del 90; de poesía. Los primeros textos que tengo son unos trípticos que ellos hacían con poemas y que los repartían en las calles. A partir de eso fui armando mi propia visión de cómo podrían ser las cosas y eso mismo lo llevé -según como yo lo armé- a donde estaban los poetas, en específico dos que fueron fundamentales en mi trabajo, poetas que trabajan en la biblioteca pública de Castro: Nelson Torres (quien también es profesor) y Manuel Zúñiga, originario de Coyhaique, pero que ya está muy arraigado a Chiloé. Nelson armó una especie de biblioteca-archivo donde habían copias y originales que podías pedir en mesón y luego devolver inmediatamente, puesto que es un material valiosísimo, que no se puede perder. Así funciona el archivo, de ahí fue donde yo saque el material más significativo histórico que me permitió contextualizar mi trabajo.

El tema de mi tesis son las transgresiones y conflictos identitarios con tres obras: Cantos de los Altos de Huenao, de Olga Cárdenas; Anda el pueblo hermano; y Cavafis, del 2005, las dos últimas por Sergio Mansilla. En Cavafis se habla de Ítaca, haciendo una relación con el viaje, el retorno a la isla, cómo cambian las cosas con el pasar del tiempo, cómo se termina viendo este paisaje transgredido, las identidades, transgredidas con la llegada de la modernidad.

Otra obra que también trabajé es Los palafitos del paisaje, de Mario García. Aquí se hace una denuncia de cómo el paisaje es transgredido, por lo demás conflicto recurrente en tanto se ha utilizado mucho el recurso de la “tradición” para generar ingresos. Hay mucha gente que trabaja con el tema de la postal de los palafitos, la típica foto pintoresca de los colores, y todo es bello; sin embargo, si nos remontamos a tres décadas atrás, cuatro décadas atrás, vivir en un palafito era terrible, era estar en un lugar donde tú ni siquiera tenías un sistema de alcantarillado. Sergio lo plantea, vives en un lugar que no te es propio entre el mar y la tierra, entonces de dónde finalmente eres, de qué eres parte.

En Anda al pueblo hermano se habla mucho de la hoguera, del testimonio, del olor a fogón, de la casa que siempre está con la estufa prendida, ese tipo de cosas que son muy de la tradición chilota. Si vas al campo, todavía eso existe. También habla de que en Chiloé no había un sistema de moneda como lo había en el resto del país, en Chiloé existía un propio sistema que era el trueque.

En Cavafis todo esto cambia Es un poema directo, que te dice: Ítaca ya no es Ítaca, Ítaca nunca fue Ítaca. El lugar nunca va volver a ser lo mismo que fue. Es un poema en donde todo lo que quedó en tu memoria, quedó solo en tu memoria.

En Cantos de los Altos de Huenao, de Olga Cárdenas, se hace referencia a acontecimientos históricos que se remontan al año 1712. A grandes rasgos, ese año ocurrió un genocidio a la cultura Veliche, Mapuche Veliche que habitaba en un sector de Achao que se llama Huenao, un sector muy pequeño. Allí había una comunidad de familias Mapuche Veliche. En ese entonces, en Chiloé funcionaba el sistema de encomiendas, donde los indígenas eran utilizados prácticamente como esclavos. Se suponía que desde la capitanía se creaban archivos oficiales que establecían cómo se debía hacer trabajar a los que eran parte de este sistema de encomienda, donde se establecía -por ejemplo- que un patrón podía comprar a un indígena y hacerlo trabajar no más de tres meses. Nunca nadie respetó este reglamento. Los indígenas fueron masacrados, si no respondían con lo que les encargaban eran golpeados, no les importaba matarlos, les daban una comida diaria cada 24 horas, los hacían dormir en muy malas condiciones, no había ningún tipo de vida digna para ellos, nada. Hay historiadores que incluso lo comparan con la esclavitud en el Caribe.

Resulta que varios longkos de las comunidades Mapuche de alguna manera se comunicaron, tomaron una decisión y comienzan a organizar una rebelión, pero que era una rebelión que ellos desde un principio sabían que no podían ganar, no iban a lograr sacar a los españoles de ahí, sacar a los patrones de ahí. Pero sí querían demostrar la fuerza que tenían, decir “oye, respeten lo que la corona española está diciendo”. Chiloé siempre fue un lugar donde la gente respetaba mucho la corona; contra quienes se querían rebelar era contra el patrón, la persona que los estaba maltratando. Los Mapuche realizan concentraciones en carreteras, pero, ocurre que hay una especie de traición: dos Mapuche llevan a un español a Calbuco, que era donde estaba la capitanía, y allí la administración española se percata de esta rebelión y la exageran al punto de considerarla una masacre, donde están muriendo todos los españoles. Así, la milicia y la capitanía deciden enviar muchas tropas a la isla, militares que dan muerte a todo indígena que se les cruza. Llegan a Huenao, donde habían al menos 500 Veliche -según la historia de los cronistas e historiadores que han recopilado toda esta información- y a todos los degollaron.

Esto fue un testimonio que pasó de generación en generación. Los abuelos de Olga Cárdenas contaban, según ella, que sus padres o sus abuelos hablaban justamente de esto, pero muy poco; era parte de una especie de mito. Entonces también comienza una cuestión de qué será verdad o no será verdad. Olga cuenta que en algún momento sus abuelos le hablaron de lo de Huenao, y ellos decían “sí, todavía en el cerro se escucha el galope de los caballos”, y eso significaba que escuchaban el sonido de los españoles que venían a matar a los indígenas; ese era el tópico, de esa manera se hablaba de lo que había ocurrido.

Entonces, Olga, en su rol como poeta, como persona que nace, vive y crece en Huenao, debe construir una identidad fragmentada, a partir de testimonios, a partir de historias que muchas veces no cuentan otras verdades, invisibilizando lo que ocurrió. Olga se ve en una situación en la que dice “yo tengo que hablar de esto y lo voy a hacer mediante un texto, lo voy a hacer mediante la poesía, porque es lo que me ha permitido a mí volar y poder hablar de lo que nadie habla”.

Ella arma este poemario en tres cantos y estos cantos están ordenados de manera también cronológica. El canto primero se llama Eternamente correremos la flecha, y habla del genocidio ocurrido en Huenao. Ella dice: “no lo pudimos evitar, no pudimos evitar todas estas muertes porque era una fuerza mayor, no podíamos contra ellos”. Solo se quería mostrar que el Veliche también tenía fuerza y que estaba luchando por sus derechos, por tener una vida digna en un lugar donde los llegaron a despojar, donde llegaron a adueñarse de tierras, a echarlos y esclavizarlos. El segundo canto se llama Soy cría del mestizaje obligado, donde Olga asume que corre por ella sangre indígena, pero también española. Ella no niega este mestizaje, este hibridismo cultural, y dice: “en mi sangre va a quien persiguieron y mataron, pero también va la sangre de quien lo persiguió y le dio muerte”. Ella sabe que indígena completamente no es, tiene sangre española, del asesino, y del asesinado que es el indígena.

El canto tercero se llama Sexta generación. Así se les llama a “la gente de la tecnología”, la gente desconectada para quienes resulta poco común el ejercicio de reconocer sus raíces, de buscarse, de saberse. Aquí mismo dice, “mis hijos no entenderán el lenguaje de los tordos”, refiriéndose a que las generaciones que están naciendo ahora (en donde yo me incluyo) no entendemos muchas cosas que son parte de nuestra cultura, no sabemos mucho de la historia de nuestros indígenas, de la gente que peleó por su tierra, que defendió su tierra e intentó detener toda esta transgresión que estaban haciendo a la identidad. Es un trabajo que se vuelve mucho más difícil en tanto la historia no lo cuenta, la historia que vamos a aprender en la escuela no dice que en Huenao mataron a 500 Veliche, sino que es la historia oficial de Bernardo O’Higgins y de una nación que supuestamente es igual para todos.

2. Las voces del territorio

Afortunadamente yo nací rodeada de libros, no muchos, pero rodeada de libros. Muchos de ellos de mitología e historia de Chiloé. Comencé a tener una cercanía con la poesía porque siempre me gustó escribir, no me considero una poeta, pero sí escribo de repente, y cuando empecé a releerme descubrí que había ciertas cosas en mis poemas, en mis escritos y en mis búsquedas de texto, donde yo intentaba dar respuesta a cosas que nadie me respondía, por ejemplo: ¿por qué en Chiloé no hay universidad? Empecé a crecer con este imaginario en mi cabeza de que la única alternativa para poder desarrollarte en lo que quieres es dejar tu tierra. Esto siempre me fue problemático. Luego, comencé a darme cuenta de problemas que vivían las personas más alejadas, porque Chiloé es un archipiélago muy grande y tiene islas muy alejadas a las que sólo puedes llegar o por aire o por mar, en avioneta te demoras dos horas y en lancha te demoras seis, y esa gente siempre tenía que viajar a Castro para llegar al hospital… Castro está entre comillas desarrollado, pero hay lugares en la isla que de no tienen agua potable, no tienen luz, no tienen carreteras, y viven 50 familias allí, entonces para mí esas eran cosas que me inquietaban mucho y las hacía parte de mi poesía.

Para mí el mall es el signo del capitalismo, siempre lo vi así desde que estaba en el liceo. Yo me fui de Chiloé cuando el mall estaba todavía construyéndose, y cuando regreso a Castro por primera vez, el retorno desde Valdivia a Castro, me impacté por la multitud de gente que entraba y salía al mall a comprar, a comprar, a comprar. Creo que ahí hubo una desilusión bastante grande de cómo estaba viendo la ciudad donde había nacido.Muchas veces me emociono hablando de esto, porque estás hablando de algo que es tuyo en parte, y que también no es tuyo, hay cosas que no alcanzaste a tener porque fueron desarraigadas de la tierra y ya no están más, ya no fuiste parte de eso: La única forma en que tu seas parte de eso es buscando y rebuscando y hablando con la gente del campo y hablando con los abuelos, con las abuelas, buscando textos que ya nadie lee, hay un trabajo del poeta que es muy valioso.

Secuencia-01_3.mp4

3. Hasta dónde llega el eco antes de hacerse soplo

Qué es esto preguntamos
qué es esto y hasta dónde
–Idea Vilariño

Uno de los mayores conflictos que tuve cuando decidí trabajar sobre Chiloé fue la circulación de textos. He recibido opiniones muy opuestas, primero hay una fuerte crítica al canon literario, donde hay ciertos poetas que sí han sido publicados por grandes editoriales, pero hay otros que se han quedado solo en la circulación del sur de Chile, en lo regional en aquello que no sobrepasa esta frontera hacia la zona central, por ejemplo. Habían textos que tuve que ir a buscar personalmente a Chiloé, pegarme el pique, como se dice, de ocho horas viajando para ir dos horas a conseguir un texto o a una biblioteca o en alguna librería que lo tuviera en venta, como también hay otros textos que te comentaba son parte del archivo, textos originales que no tienen más copias, que no están ya en circulación y que hay que ir a buscarlos a este departamento que queda en el centro cultural donde yo, claro, podía ir y tomar fotos. También había opiniones que decían que para qué hacer circular fuera lo que circula en Chiloé, si es mejor que se quede acá, porque si se escapa de Chiloé se desfigura, se manosea tanto que de pronto el libro deja de ser originalmente lo que era y se transforma en otra cosa, y eso ocurre por todas las revisiones que se le puede hacer a un texto, podemos desmenuzar un texto y estudiarlo y analizarlo desde tantas perspectivas que terminas armando prácticamente otro texto, con otras ideas que se va perdiendo la idea original, y yo lo encontré razonable.

¿Qué pasa con los poetas emergentes, qué pasa con los poetas que están surgiendo ahora? Ir a una editorial, y que la editorial te compre tu producto, y así profesionalizar el ser escritor, es super difícil en estos tiempos. Una vez escuchaba a un escritor que decía que vamos a encontrar más escritores en Instagram, en Facebook. Chicos y chicas que tienen una creación muy bonita, muy buena, muy fina, pero que nacieron en una época en que el libro es un conflicto: no te puedes dedicar solamente a la escritura. Además, el impuesto al libro es un tremendo problema.

Hay una barrera ahí, pienso de pronto es el canal de Chacao, los libros no pasan del canal, se quedan en Chiloé y por eso hay gente que me dice “bueno, para qué quieres que los libros vayan al continente si acá en Chiloé están bien, no necesitan salir” y quizá es verdad, quizá es más enriquecedor cuando el texto circula ahí entre la misma gente que lo va a entender y que lo va a compartir, versus este otro mundo donde la crítica siempre va ser más fuerte, un poco más directa y va a decir que es literatura regional y que no tiene tanta incidencia, no es tan importante, pero sí lo es, sí lo es. La palabra tiene mucho valor aquí, la palabra y la vida de la gente.

¿Qué te pareció?