Septiembre 26, 2020

El libro como deseo y herramienta de transformación social: Noelia Figueroa y Damsi Figueroa

Entrevistas
15 minutos

“Quiero mi casa como un espejo
Que refleje lo que no tengo

Nací pobre porque mis padres
quitaron a la tierra
las piedras de la riqueza

Te quiero lejos de mi copas brillantes
Mejor sonríe, hazme fiesta
a ver si relajas mis músculos extenuados

Nací para la vida eterna
Pero vacunas, miedos y golpes
me hicieron anciana a corta edad”
(fragmento de “La Costumbre”, de Noelia Figueroa)

UPP: Nos gustaría para empezar a conocerlas, preguntarles sobre sus primeros acercamientos a la literatura, hubo algún libro o experiencia que las haya conmovido, y por qué optaron por la poesía como expresión escritural.

Noelia: Cuando era pequeña me acerqué a la literatura a través del teatro. Tuve buenas profesoras de teatro que me motivaron a escribir un par de obras, ahí me di cuenta que me gustaba escribir. A partir de ahí escribí otras cosas (prosas, cuentos). Otro hecho influyente fue cuando vi la Obra “Isabel desterrada en Isabel”…  Tuve una infancia y adolescencia marcada por la dictadura, tanto mis escrituras como mis lecturas fueron influenciadas por esto. Pedro Lemebel también marcó un hito para mí a fines de los 80’s.

Para terminar mi idea con respecto a mi acercamiento a la poesía, yo leía a principios de los 90’s a Lemebel, Diamela Eltit, Andrea Maturana, Sergio Gómez, escritores que fueron bien importantes en la literatura de la década de los 90’s. Siempre escribí prosa principalmente, y la poesía vino en los 2000, de forma más real y concreta. Cuando conocí a Damsi comencé a ser más sistemática con la escritura.

Damsi: En mi caso tenía una relación muy sensorial y afectiva con la poesía. Mi abuela, mi mamá, mis tías, mi abuelo, todxs me recitaban y me cantaban cuando era guagüita. Entonces yo me relacionaba con las personas, con el mundo a través de los versos – de los romances, de las canciones antiguas y tradicionales, poesía de Rubén Darío, de Gabriela Mistral. – Mi mamá era profesora de básica, entonces yo creo que también a través de sus propios estudios ella desarrolló esa importancia en mí. Por tanto, yo aprendí a comunicarme y a pensar casi en versos. También aprendí a escribir muy de niña y lo primero que escribí fueron poemas. Entonces la poesía fue una cuestión muy afectiva, un lenguaje que se me hizo el más próximo. Luego, comencé a leer tempranamente y en toda mi familia había bibliotecas. Comencé a rescatar varias bibliotecas – en la casa de mis padres, de mis abuelxs y tíxs- que habían sido escondidas en el 73’. En esta recuperación, además de los libros políticos, también aparecían los clásicos, la literatura chilena. Fue ahí cuando leí la obra completa de Vicente Huidobro, y eso creo que marcó mucho, el creacionismo, cuando era muy niña (12 años más o menos). Marcó mucho mi visión de lo que podía llegar a ser la poesía y la conexión con otras artes; con las artes visuales a través de los caligramas, con el teatro, con la dramaturgia, con la narrativa, una proyección bastante compleja. Fue a partir de ahí que comencé a escribir de manera sistemática en el mundo.

Como a los 13 años comencé a dar mis primeras lecturas públicas en la Biblioteca Municipal de Talcahuano, y en otros espacios. Me uní a un grupo de poesía que había en Talcahuano llamado “Entropía Nocturna”, compuesto por Rodrigo Hernández, Alejandra Ziebrecht, Omar del Valle. Yo era muy pequeña, me arrancaba del colegio y me iba a la casa de estxs poetas o de lxs pintores, en donde pude unir mi mundo muy íntimo-familiar con la vida perteneciendo a una comunidad artística. Alejandra Ziebrecht fue muy importante porque me transmitió tempranamente la realidad de lo que significa ser escritora-poeta, con todo el dramatismo que está inscrito en la cultura.

UPP: Rescatando el punto de las lecturas guiadas, estas iban a la par al periodo político que enfrentaba el país en ese entonces. Desde ahí rescatamos que existe cierto compromiso político desde las lecturas. Entonces, desde la poesía, desde la literatura, ¿cómo ustedes conciben o visualizan ese compromiso político? Y ¿de qué manera lo consideran importante?

Noelia: Para mí es muy importante, por varias cosas. Por un lado, soy mujer y como mujer siento que hemos estado determinadas por una serie de valores, de formas y corporalidades que no me satisfacen, y desde ahí yo tengo una apuesta política para construir otros imaginarios de lo que significa ser mujer. Eso es lo primero que me motiva y me mueve. Son imaginarios que vienen, que surgen y que van tomando una forma que identifico que provienen de esta necesidad de traspasar las fronteras que nos han impuesto en la sociedad.

Otra cosa que tiene que ver con mi compromiso político es el territorio como espacio de vida, humana y no-humana, lleno de imágenes. En este sentido, es ahí donde tengo una influencia súper importante de lo que he podido conocer de las comunidades mapuche, de su pensamiento y cosmovisión, con respecto al vínculo con el territorio y eso también es político.

Damsi: Creo que ha ido evolucionado la perversidad del capitalismo, transformándose, creciendo a través de los medios de comunicación, de la misma idiosincrasia de las personas que cada vez más aceptan y permiten que muchas cuestiones continúen existiendo y normalizándose, como lo es la violencia a niveles casi insoportables. Con esto quiero decir que las consecuencias de la dictadura y de la consagración de este modelo capitalista, extractivista y esclavista son súper diversas y del momento que hemos vivido hasta ahora, han tomado magnitudes que permean toda nuestra existencia: visión de mundo, nuestra relación con el entorno, con el territorio, nuestra memoria, nuestra comprensión de lo que somos como personas y sociedad.

Toda esta complejidad tiene que aparecer en el poema y lo hace de muy distintas maneras. En mi caso específico, siento que con la perspectiva ecocrítica es una buena forma de leer mi poesía; por ejemplo, la devastación de los territorios por el tema del extractivismo y la forma en que esta devastación provoca la alienación de la memoria, de las relaciones sociales, el quiebre de los sistemas de vida; toda esta situación que llaman los “costos del progreso”, en mi poesía eso tiene un lugar muy específico, ya que siento que tengo una sensibilidad a la fuerza-energías de la naturaleza (Río Bío-Bío, la Cordillera de los Andes, el Océano Pacífico, Bahía de Concepción, los bosques, desiertos, oasis); más allá del paisaje, todos estos espacios-territorios son verdaderos libros de historia, al dar cuenta de sus transformaciones y movimientos nos cuentan de un proceso histórico de cómo el ser humano se ha desarrollado con su entorno-territorio, en donde siempre existen víctimas y victimarios. El territorio se encuentra en una buena parte de mis poemas más contemporáneos, que hablan de la importancia de la transformación de la violencia sobre la naturaleza y sobre nosotrxs mismxs.

Ignoraron el nombre de esta tierra
eran poetas
matemáticos
danzantes que se esconden en el anonimato de la austera casa de familia herencia del ingenio y del molino
Las ratas se comieron los ajuares y los álbumes con fotos color sepia
Chiloé
Valdivia
Freire
Coronel
San Pedro
Penco
Concepción
Talcahuano
ciento treinta años deambulando sin memoria en estas tierras malheridas no son nada
No soy yo.
Fragmento de "Gen", por Damsi Figueroa

UPP: Por otra parte, nos gustaría saber qué entienden por identidad territorial y si existe una vinculación entre los lugares que ustedes habitan y su escritura poética.

Noelia: El tema de la identidad no es algo fijo, por lo que trato en mi escritura de generar cierta relación con el territorio pensando-me como una sujeta libre y no como una sujeta atada a un territorio particularmente; me posiciono como una sujeta que es capaz de transformar con la escritura esos territorios. Es así como pienso la identidad, relacionada como el ir transformando las propias visiones de los territorios. Por ejemplo, desde los territorios de la Región del Bío-Bío se ha estado levantando un discurso desde la década de los 60’s que esta región es una región industrial, y ahí existe una identidad territorial. Por tanto, trato de transformar estos discursos de identidad que me provocan ruido.

En mis escritos expreso no sólo la identidad territorial de la Región del Bío-Bio o de Chiguayante, que es la región de donde vengo, si no que puede estar en Juan Fernández, en el desierto, en Lican Ray; es decir, es una identidad que puede estar en todos lados.

Damsi y Noelia Figueroa señalando el libro de la editorial Amukan “Diario de viaje”

Damsi: Existe por parte de las instituciones culturales la tendencia de poner líneas de investigación. Por ejemplo, en el FONDART se encuentra la propuesta de investigación sobre la industria. A nivel de programas y políticas de los ministerios se quiere reinstalar la cultura industrial. E incluso tenemos el teatro regional del Bío-Bío que está inspirado en edificios industriales abandonados en lugares lejanos como Europa.

Acá existen varias investigaciones sobre la industria, en donde el discurso que se escucha es que las personas quieren que vuelva la industria, que vuelva la esclavitud. En la minería, por ejemplo, existe la nostalgia de la mina, de la vida del minero. O sea, la esclavitud en su máxima expresión, hablando las personas desde una identidad nostálgica acerca de eso. Esto sucede en muchos pueblos; en pequeños pueblos en donde ha muerto la pequeña industria, en fin.

Nuevamente se hace necesario aportar a la construcción de una identidad compleja, que no esté supeditada a los patrones económicos ni a las fronteras. En este sentido hay que tener mucho cuidado y ser crítico del mismo lenguaje de la Izquierda chilena, que le da la identidad de obrerx a un ser humano, como si allí empezara y terminara su identidad. Es complicado, porque si bien es necesario reconcer que formamos parte de una estructura, tenemos que trascender eso. No podemos pensar que sólo vamos a producir para comer o para construir. En definitiva, el trabajo y la producción no puede ser el centro de la identidad de un ser humano.

Lo anterior se refleja en mi poesía, ya que busca otras cosas y otras formas. Además, esta visión tan estructurada de la sociedad y la identidad deja fuera toda las múltiples expresiones (niñxs, mujeres, hombres, artistas). En un territorio como el nuestro, la autonomía siempre ha existido; las características que tiene este territorio permiten que la autonomía se desarrolle de manera natural, por los recursos, por los paisajes, por el aislamiento en que se encuentran algunos lugares. Chile es un país lleno de lugares aislados y además estamos aislados del mundo. Recientemente, gracias a la comunicaciones y a la economía, ha sido un país que ha generado mayores relaciones con el resto del mundo.

Como dije anteriormente, las características de nuestro pueblo, de nuestros espacios, de nuestros territorios, siempre han permitido esta autonomía; por tanto, el desarrollo de la identidad es sumamente compleja y totalmente arraigada a las características territoriales. De hecho, a pesar de toda la devastación forestal, mineral, del mar, de los ríos, de las aguas, la identidad persiste. Es por esto por lo que, en nuestro trabajo editorial, “Likanray Mapuche”, el libro sobre la Isla Robinson Crusoe, el trabajo que hicimos en la Bahía de Concepción con los pescadores artesanales, el trabajo en Chiguayante, apuntan a poder vivenciar esa otra realidad. Yo creo que es donde emerge la vida finalmente, son como manantiales. Ahí está la creatividad, la inspiración, la posibilidad de generar relaciones sociales o comunitarias más sanas.

Mi cuerpo es un homenaje
a este pueblo del fin del mundo
No le temo al frío
Evoluciono para nadar en aguas de hielo.
Así de milagrosa soy
Y sin embargo
No me llevarán a un zoológico
No me obligarán a mostrarles mis genitales
Yo, Selk'nam
Convierto el aire en agua nieve
Y transmuto mi cuerpo a una nueva forma.
Fragmento de "Soy Selk'nam", por Noelia Figueroa

UPP: En cuanto a su propuesta editorial, es interesante la visión que proponen del libro como una herramienta de transformación social ¿desde dónde surge esta visión de la literatura que integra herramientas como el diálogo, la memoria y la comunidad? 

Noelia: Surge desde las comunidades mapuche. Nosotras el año 2005 trabajamos juntas nuestro primer  libro, que fue una producción colectiva en torno a los procesos de autogestión territorial indígena. Luego, en el año 2006 nos fuimos a vivir primeramente a Lican Ray a una cabaña y luego dentro de una comunidad Mapuche, un lof llamado Challupen. Ahí aprendimos realmente la necesidad de rescatar las memorias, la relación con el entorno y el diálogo como base de la comunicación y de la construcción de conocimiento en las comunidades. También tuvimos la oportunidad de hacer un libro en Tirúa, que es territorio Lafkenche, con niñxs, con lxs Kimche.

Fueron 5 años, entre el 2005 y el 2009, en el que estuvimos metidas, moviéndonos y viviendo en el Wallmapu. Conversamos con muchas personas e incluso participamos en algunos Trawün. También participamos fuertemente en la defensa de los territorios cercanos al Lago Pellaifa, en donde querían instalar dos centrales hidroeléctricas; nosotras apoyamos a las comunidades con labores voluntarias de secretariado. Es desde ahí, donde hay un fuerte arraigo al territorio y el desarrollo de estas metodologías que son propias de la cultura Mapuche:  el Nütram y el Kimün como forma de aprendizaje. Además, siempre se nos interpelaba con nuestra propia relación con el territorio. Nosotras vivimos en el Wallmapu, o sea, nos trasladamos con toda nuestra vida para allá. Era nuestro territorio en ese momento.

Damsi: Eso ha sucedido a nivel micro y también a nivel macro en la literatura chilena, ya que a partir de la insistencia o de este trabajo tan intenso de los autores Mapuche del escribir sobre sí mismxs, sobre quiénes son, de dónde vienen sus familias, sus raíces, sus desarraigos, sus diásporas, su construcción de su memoria e historia. Su identidad, en definitiva. Esto ha influido en que autores no Mapuche -autores chilenos – estén escribiendo sobre quiénes son, desde una primera persona o de un nosotrxs con una identificación muy clara sobre quiénes son, de dónde vienen; sobre su historia y su memoria. Esa influencia de la cultura Mapuche es importantísima.

UPP: ¿Tuvo buena recepción?

Damsi: Toda situación tiene sus conflictos, hubo de todo. Tuvimos la oportunidad de estar de manera muy cercana con personas muy sabias, personas que realmente tienen un rol importantísimo en sus comunidades de mantener y crear conocimiento. Entonces, nosotras formamos parte de aquello, y en ese formar parte, el Kimün se permea y surge la necesidad de responder y de instalar de ver, de ser y de conocer en sus propias prácticas. Nosotras nos quedamos con ese aprendizaje y teníamos que darle curso, porque ¿qué íbamos a hacer con todo eso? Lo que hicimos fue seguir practicándolo en nuestras otras circunstancias de vida.

UPP: ¿Han vuelto? Me imagino que los contactos perduran, en especial ciertos vínculos.

Damsi: Siempre estamos cerca. En las comunidades Mapuche cada vez hay más grupos que se identifican y se relacionan entre sí en las ciudades, en los poblados, En Pichilemu mismo había banderas Mapuche por todos lados. Mi tesis de doctorado en literatura en la Universidad de Concepción fue sobre poesía Mapuche contemporánea.

Noelia: Por cosas de tiempo no nos hemos visto mucho, pero de alguna manera siempre estamos cerca. De repente nos llamamos, escribimos, siempre estamos vinculadxs y sabemos cómo están. Tenemos hartas ganas de volver. Ahora estoy haciendo un Doctorado de Estudios Interculturales en la Universidad Católica de Temuco, por lo que siempre estamos yendo para allá.

Noelia Figueroa señalando su poema “China Muerta”

UPP: ¿Cuál es el impacto que considera que su trabajo territorial ha tenido a nivel social en los territorios en donde han transitado?

Damsi: Los intereses que propiciaron este trabajo permitieron adquirir este aprendizaje que quisimos seguir desarrollando. También, tiene que ver con cuestiones muy diversas, como lo es la visión ecocrítica y la defensa de la naturaleza y de los territorios; la defensa de los derechos de la infancia, como posibilidad de generar un nuevo trato con la infancia. Por ejemplo, el último libro que publicamos “Tomándose y soltándose” de Pablo Carvajal, fue un libro que apareció en nuestras manos justo cuando teníamos una preocupación muy actual, que tiene que ver con la medicación de lxs niñxs en el colegio. Todxs sabemos que muchxs niñxs están siendo medicadxs para poder controlarlxs dentro de la sala de clase.

Noelia: Una experiencia sobre el público al que va dirigido: en un liceo con niñxs de todas las edades, el autor leyó todo el libro y a lxs niñxs les llegaba mucho. Lo primero que decían era las cosas que les gustaba hacer, haciendo referencias también a sus hermanos. Tiene esta llegada tanto para niñxs como personas adultas, las que también se emocionan. Queremos que se difunda harto para visibilizar esto.

Damsi: Los intereses para desarrollar esta idea del libro como parte de una transformación social son muy diversos y amplios, pero siempre apuntan a los derechos fundamentales de los seres humanos y de la naturaleza. El impacto varía dependiendo del tipo de trabajo que hagamos. Por ejemplo, este libro yo creo que debería estar en todas las partes del mundo, que provoque a la reflexión, y que por lo menos ponga el tema a un nivel público, a un nivel abierto de conversación entre familias, amigxs y personas. Es algo que está sucediendo y nadie ve ni habla de eso, es decir, ninguna mamá dice “sabes, mi hijx está tomando un medicamento porque tiene hiperactividad”. Pareciera ser que lxs niñxs están subordinadxs y sometidxs. En cuestiones como éstas, el libro debería movilizar reflexiones y acciones sobre este punto en las familias, en los colegios, entre personas, ya que todxs tenemos que ver con la infancia y, por ende, todxs tenemos una responsabilidad con lo que está pasando.

Portada “Cuaderno de Viaje”, Bahìa de la Concepciòn

Otro ejemplo, ya que cada obra es distinta, es el “Cuaderno de Viaje de la Bahía de La Concepción”. Lo publicamos después del terremoto porque nosotras nos dimos cuenta,  desde lo que nos pasaba a nosotras y también lo que le pasaba a mucha gente, que comenzó a temerle al mar en Talcahuano y Concepción. Entonces, el mar que era este lugar hermoso que te acogía y te brindaba el alimento, en donde te podías relajar y disfrutar, ya no significaba ese espacio. Comenzamos a indagar qué es el mar realmente, y apareció “el mar de lxs desaparecidxs”, “el mar de los naufragios”, “el mar de los desplazamientos”, “el mar de las migraciones”, “el mar del hiper-capitalismo” que es por donde transitan esos mega barcos factorías. El mar se comienza a complejizar y empieza a aparecer en toda su densidad. Este pequeño cuaderno de viaje contiene poemas seleccionados de autores chilenos en donde aparecen estas complejidades, y la idea es reencontrase con el mar con todo lo que es, volver a hermanarse con ella (la mar). Entonces este cuaderno hay espacios para leer, para dibujar, para escribir, y también tiene un mapa con las distintas caletas artesanales de pescadores de la Bahía de Concepción.

Noelia: Me atrevería a decir que el trabajo que hemos realizado ha tenido impacto. En un principio, estaba la idea de una bahía desvalorizada y fragmentada, porque hay cuatro comunas: Talcahuano, Penco, Tomé y Concepción; (aunque nosotras siempre la hemos visto como un cuerpo natural muy bello)…de alguna manera hoy en día el discurso público – también desde las organizaciones- se tiende justamente a pensar la Bahía como un solo cuerpo. Además, nosotras hemos hecho un trabajo interesante en el sentido de que hemos llevado a las personas- a muchos grupos de estudiantes de la U. de Concepción -a la Bahía a hacer un recorrido por las caletas y escribir en el cuaderno. De alguna manera, eso ha tenido un impacto… también hicimos un artículo científico. Y también un foto-libro con hermosas fotografías de Ernestina Concha, al que se puede acceder gratuitamente a través de nuestra página web.

Damsi: Este cuaderno funciona como un material didáctico-práctico para llevar a gente. Ya hemos llevado como a 500 personas a recorrer la Bahía con el cuaderno. Entonces, realizamos un especie de taller bastante práctico.

Noelia: Por otra parte, el libro “Likanray Mapuche” fue un libro que fue bien recepcionado por parte de las comunidades del territorio. En general estaban muy contentas las personas mapuche con ese libro, ya que era la primera vez que se hacía un libro desde una visión del territorio, desde ellxs.

Damsi: Lican Ray era conocido – ya cada vez menos – como un destino turístico en donde no había mapuche. Pero ahora se entiende que no es así.

Noelia: Ese libro lo trabajamos a través de financiamiento público, por lo que tuvimos la oportunidad de repartir alrededor de 2000 ejemplares dentro de las comunidades. Además, compartimos un página en redes sociales de Likanray Mapuche y cada cierto tiempo va aumentado las personas que siguen la página. Es un libro que está circulando. También esta disponible en nuestra página web.

Damsi: El caso del libro de la isla Robinson Crusoe (Archipiélago Juan Fernández) también es un hito, ya que reúne poesía, canciones, cuentos y hasta una pequeña obra de teatro; obras que ya existían y que eran tradicionales dentro de la isla, y otras obras nuevas. Entonces es una muestra bastante completa y compleja de creación artística de sus propios habitantes y eso tampoco existía. Pudimos dejar en la isla alrededor de 500 ejemplares.

UPP: ¿Realizan talleres en colegios?

Noelia: Nos hemos asociado a colegios, pero en general trabajamos libremente.

Damsi: Preferimos no hacer talleres en colegios, ya que preferimos que lxs niñxs tengan otros espacios en donde se puedan formar, no solamente que el colegio sea un espacio para hacerlo. Trabajamos harto en la calle al aire libre, en plazas y cerros. Hemos hecho convocatorias abiertas a estos trabajos a través de la creación de la Revista Chiguay Antü.

Hemos ido a colegios a realizar difusión del trabajo y también hemos participado en algunos programas de educación artística.

Portada “Viento Sur: Poesía en territorios compartidos”

Noelia: En general nos piden trabajo de manera constante, pero nosotras tomamos aquellos que tienen que ver con nuestra línea editorial. Estamos a punto publicar tres libros en alianza con académicas de la Universidad de Concepción, que reúnen saberes científicos y saberes locales en torno al territorio. El próximo año publicaremos dos títulos de la colección de poesía visual. El primer título de esta colección fue el libro de poesía Viento Sur, de poesía de siete mujeres de Concepción. Los dos nuevos títulos también son de mujeres.

Damsi: Cuando realizamos el trabajo de hacer libros nos involucramos en el proceso, no sólo viendo al libro como un producto, si no que tiene que ver más con un proceso social.

Noelia: Viento Sur es un libro que nosotras publicamos sin proyecto, financiado por las autoras y la editorial. Nosotras creemos que se deben aprovechar los fondos del Estado para poder levantar proyectos diferentes a los que se están proponiendo y publicando constantemente. Existe la discusión permanente si las editoriales independientes trabajan con fondos del Estado, pero en mi opinión es una discusión absurda, lo importante es tener independencia en lo que una quiere publicar y eso es algo que nosotras tenemos muy claro.

UPP: ¿A qué público está dirigido Viento Sur? ¿Desde qué intencionalidad?

Noelia: Cuando lo trabajamos pensamos que sería para todo público. Obviamente hay una intencionalidad en que creemos que nuestro público inicial serían escritorxs y poetas, ya que una escribe para su comunidad y esa es la comunidad que una tiene. Sin embargo, es para todo público pensando en lxs jóvenes y las mujeres. Es por eso que en la selección de autoras habemos de manera intencional mujeres de distintas edades, en donde hay una idea de abordar desde las distintas perspectivas las líneas temáticas que nos interesaba que el libro tuviera (territorio, memoria, etc.

Damsi: Considero que el lenguaje del libro conlleva una ruptura, ya que hay experimentación y una búsqueda genuina. Considero que fue algo mágico el que pudiese coincidir el lenguaje, ya que todas las personas somos distintas y, a pesar de que habitamos un espacio en común, las poéticas son distintas. Pero finalmente hay algo que las une que tiene que ver con cosas profundas como son los valores o la forma de pararse con una responsabilidad, con los pies puestos en este mundo. Este decir quién es una, para qué es una, porqué es importante abordar esto y seguir experimentando con el lenguaje. La poesía sigue siendo terreno de experimentación en donde se está buscando este ser que se va creando

Noelia: Me voy a referir al deseo. El deseo involucra una voluntad y este nuevo ser-transformación poética puede tener que ver con el deseo en la medida de que es algo que no existe y que existe una vez realizado el acto de la lectura. El deseo es inacabable pero también tiene una responsabilidad, ya que existe el concepto del deseo asociado al hedonismo, pero creo tiene que ver con este nuevo ser que desea, en intersubjetividad y compromiso

Damsi: Lo otro es la importancia en la tradición de las lecturas de mujeres, ya que está presente en muchas escrituras la permanente cita a una tradición lectora, pero en torno a la escritura de mujeres, lo cual es fundamental en el libro.

UPP: ¿Existe un número de copias para distribuir gratuitamente? ¿pasa por ustedes esta distribución?

Noelia: Pasa por nosotras y por el o la autora, pero eso es algo que nosotras hacemos. Tenemos una política de distribución distinta a las editoriales tradicionales, las que entregan sólo un 10% a lxs autorxs y eso es complicado, ya que por estar en el marco de un fondo no podemos quedarnos con la mayor parte de los ejemplares, no lo consideramos un negocio.

YO BUSCABA UNA CIUDAD DE PAREDES BLANCAS
Cuando creí que la había encontrado
Construí en ella mi casa y levanté mi jardín.
Al poco tiempo fantasmas y ángeles comían de mi mesa.
Y yo fui la que se devoró las manos en ese banquete celeste.
Fragmento de “Tierras Raras”, por Damsi Figueroa

UPP: ¿Cómo ven ustedes el enunciarse desde el yo?

Damsi: Es un espacio arriesgado.

Noelia: Me hace mucha coherencia desde el personaje feminista, desde el sentido que proporciona el eslogan “lo personal es político”. Es cómo levantamos la subjetividades no como un acto individual, sino como un acto colectivo. Todxs somos individualidades que nos interrelacionamos y nos vamos construyendo mutuamente. Me parece que la perspectiva de las mujeres nos proporciona una experiencia corporeizada, en la experiencia del pensar y del sentir.

Damsi: Considero que el espacio de la escritura es un espacio de búsqueda de unx mismx, de permanente cuestionamiento, de indagación. La poesía es el campo por excelencia del ser.

UPP: El cruce que se da desde la escritura y lo visual, característica que está presente en todo el catálogo, ¿por qué es importante para ustedes?

Damsi: Yo creo que el sentir el arte como un campo de experimentación múltiple en todas sus disciplinas y áreas posibles, y llevar la experiencia de vida a un formato libro que permite mucho, es algo que siempre estimamos (trabajo de fotografía, trabajo visual, caligrama y video poesía)

Nosotras tenemos en Concepción una comunidad artística donde confluyen todas las disciplinas. Lxs escritorxs siempre nos hemos relacionado con todxs lxs artistas. Se da de una manera muy natural y vivencial, lo cual se proyecta en esta producción.

UPP: ¿Qué se viene en sus horizontes literarios, no literarios? Y en relación a tu poemario, ¿desde dónde se gestan estos poemas? ¿cuándo te gustaría publicarlo?

Noelia: Tierra Negra es un libro que vengo haciendo desde el 2009, y se gesta en esta experiencia relatada en la relación al Pueblo Mapuche y con mi propia identificación como mapuche. Espero publicarlo algún día, cuando esté listo.

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