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Abril 23, 2019

Divas* entre la fama y la violencia: Entrevista con Matías Díaz Huirimilla

blank y Entrevistas
20 minutos

*Divas, primera obra dramática de Matías, obtuvo el premio de la primera versión del concurso Dramaturgias Invocadas del Instituto  de Lingüística y Literatura de la Universidad Austral de Chile.

Mati, lo primero que queremos saber es de qué se trata Divas, de qué va la obra.

Divas es ante todo un homenaje, un homenaje a las grandes divas de la cultura pop, pero también a las personas que son divas en espacios cerrados, en espacios que pueden llegar a ser marginales. Un homenaje a todas aquellas personas que son divas en sus habitaciones, o a aquellas personas que logran ser divas cuando se ponen los audífonos, y que cuando se los sacan se enfrentan con la realidad de que tal divismo no es en sus personas; y eso se concreta en la escritura por medio de un monólogo de un personaje llamado Ángel, quien va contando diferentes episodios de su vida, va intercalando eso y conectando con biografías de algunas cantantes famosas a nivel mundial del pop. De esa manera va tejiendo hilos en común entre las diversas caras de la fama, entre la fama hollywoodense y la fama que tiene una persona marginal en una población, por ejemplo, y todo esto está enmarcado en la música. Cada segmento de la obra está predispuesto por una canción que antecede al relato.

En ese sentido, según lo que nos cuentas de Ángel, puede configurarse él como una diva, recibe aquel divismo que emana de las cantantes. Nos puedes contar un poco acerca de Ángel, profundizar en su personalidad, prefigurarnos al personaje…

Ángel es ante todo una persona que se esconde, porque si tú lees el texto no te puedes formar una línea cronológica clara de lo que es su vida. De repente aparece un suceso y de repente aparece otro y tú no sabes cómo conectarlo, qué vino antes y qué vino después, entonces creo que la mayor característica de Ángel es el esconderse. Y ese esconderse se motiva netamente en la marginalidad sexual del personaje y en la marginalidad de expresión de género del personaje también.

Nosotras hicimos una suerte de asociación en cada sección, por cada diva, con conceptos que pudimos identificar o percibir, y a partir de eso nos preguntamos cuál sería la problematización en torno a la elección de las divas, por ejemplo por qué Beyoncé. Las asociaciones de conceptos que hicimos son estas: La parte de RBD pensamos que habla de la familia, la infancia, la adolescencia; Shakira y “Loba”, la educación, los sueños; en Britney la homosexualidad, la homofobia; Celine Dion, Elías, amor; Whitney Houston, amor, utilización, los sueños, la mentira, el engaño; Rihanna, la violencia; Madonna, la adultez, el sueño, nuevamente, el fracaso; Amy, la pobreza, la violencia, la familia; y Beyoncé, lo diva y lo gay. Eso sería como una asociación ligera, digamos, entonces ¿podrías tú problematizar en torno a la elección de las divas?

Creo que está bastante acertada la relación que hicieron, definitivamente la relación con RBD, el grupo mexicano, tiene que ver con la infancia, porque RBD nació como un producto para niños. RBD abre un círculo que cierra Beyoncé.

La obra en sí es muy trágica, ¿no? y si bien con Beyoncé se da una particularidad que no se da con las otras divas, Ángel encuentra particularidades con cada una de las anteriores.  Ángel ha compartido la fama de Britney, Ángel se ha sentido como Amy Winehouse, pero Ángel no tiene nada de Beyoncé, y eso porque Beyoncé es la diva inmaculada de la cultura pop, nadie que tenga sus cinco sentidos bien puestos va a poner en duda el legado de Beyoncé o el talento de Beyoncé porque se ha ganado el respeto de todo el mundo, de los que van por la cultura popular, de los que son más selectos; se han dado clases sobre Beyoncé en universidades, entonces ha traspasado todos los límites. Por eso es que Beyoncé está alojada al final, para hacer el contraste máximo e indicar que aunque Ángel cree ser una diva o intenta ser una diva, en realidad nunca va a ser tal y para poner de manifiesto eso solo hace falta mirar a Beyoncé, que es la diva máxima, y mirarlo a él.

Creo que también es muy acertada la relación que hicieron respecto de Celine Dion, porque por medio de la relación con esa artista se ve las visiones del amor que tiene el personaje, que son las que expresan las canciones de esa cantante, que no es un amor simple en ningún sentido, es un amor tremendamente romántico, posesivo, un amor tremendamente idealizado, y por eso también viene la gran decepción que tiene el personaje cuando no resulta el cuento que tiene con Elías.

Amy Winehouse representa la dualidad entre el talento, el ser brillante, pero la decadencia frente a no poder enfrentar a tu entorno, un entorno que te sofoca; en el caso de Amy fue la fama, en el caso de Ángel es la homofobia que se expresa en su ambiente. Y Britney, la relación con Britney, es la expresión máxima respecto de la homofobia que viven las personas en los sectores bajos. Hay una frase que yo creo fundamental, que probablemente resume el argumento de la obra, que es algo así como

“Britney, amiga, yo también he conocido la fama”

porque la fama también está en la calle, y así como a Britney la persiguieron los paparazzis y la maquinaria de la fama la llevó a un colapso mental, del cual nunca pudo recuperarse totalmente, a las personas en la vida común, a las personas que violan la norma, sobre todo la norma sexual o la norma de género, los persigue la fama y los lleva a colapsos como los de Britney o incluso peores.

Queremos saber también otras elecciones de la obra, por ejemplo la elección de situar a Ángel y su familia en el espacio de la precariedad, en el espacio de la marginalidad. Cuando comienza la obra y describes la habitación de Ángel esto queda inmediatamente expuesto. Nos interesa igualmente la elección de Ángel como víctima, la nostalgia o melancolía expresada en el “nunca vamos a ser Beyoncé; y las fisuras de los personajes, hay una parte en la que Ángel dice que cuando su papá se fue se hallaron fisurados y fisuradas, no se conocían, a la madre se le entró el habla. Consideramos que son temas importantes de Divas

Bueno, supongo que este es el punto en que la obra se vuelve independiente de mí, porque me encantaría decirte “oh esto es por esto y esto otro es por esto y estas son las causas”, pero hay cosas que simplemente fluyen en la escritura y que uno no puede manejar, y eso es lo bonito también, ¿no?, que el texto no sea un reflejo de la ideología del autor, que no sea un manifiesto del autor sino que sea un objeto independiente.

Como tú nombrabas, la fama y la violencia están presentes en toda la obra, y para mí esos son los dos grandes temas, que van complementados, porque tú no puedes hablar de fama si no hablas de violencia. Creo que todo lo que mencionaste, las fisuras de la familia, el hecho de que este chico sea una víctima, y todo lo demás, comienza en el componente fama y por lo tanto todo desemboca en el componente violencia. Creo que es inevitable representarlo de esa forma. Y respecto de la representación de un personaje disidente pero marginal, esa ya es una inquietud propia de representar disidencias sexuales o de género que de repente no han sido tan representadas en el arte, que si tú rastreas en la historia de la literatura chilena, sobre todo del siglo XX, los referentes son siempre muy burgueses, siempre muy aristocráticos. Está esta novela La pasión y la muerte del cura Deusto que se supone que es la primera novela abiertamente homosexual de Latinoamérica, o una de las primeras, en la que el personaje principal es un cura. Después hay novelas como Amasijo de Marta Brunet, que también presenta personajes burgueses, elitistas, y a mí me importa la otra vereda, representar aquello que no ha sido representado, representar a los personajes que yo puedo ver en mi tiempo también, a los personajes que no solo critican al patriarcado, sino que también critican al hetero y al homopatriarcado.

Mati,  por qué Beyoncé, Britney, Rihanna… por qué estas divas y no otras, de este tiempo o de otro tiempo quizás…

La verdad es que no sé, supongo que es porque son las que yo conozco, porque son las que me son familiares a mí. Un proyecto que tengo es, no escribir una segunda parte pero sí algo relacionado con cantantes hispanas. Me gustaría, por ejemplo, mucho escribir algo que tenga que ver con las canciones de Miriam Hernández, porque creo que es una artista muy popular, todo lo que sabemos sobre estereotipos de género se puede encontrar en las letras de Miriam Hernández; y, claro, en ese sentido, no sé si esa obra llegaría a ser tanto un homenaje como una crítica, pero definitivamente voy a investigar en divas más hispanas, divas más marginales, porque las divas que aparecen en la obra Divas son divas consagradas por la maquinaria económica.

A la hora de pensar la relación entre autor y obra una referencia obligada es Rimbaud y el “yo es un otro”, por ahí tenemos también a autores que señalan que no se puede escribir sino de aquello que conocemos en carne viva, ¿Qué tanto de la voz de Matías hay en Ángel, qué tanto de las vivencias de Ángel hay en Matías? ¿Hay algo? ¿Hay nada?

Esa es la pregunta. Bueno, a Matías igual le encanta Beyoncé, igual que a Ángel. Es un tema complicado, ¿no?, la relaciòn entre el autor y la obra. Varias veces me han hecho esta pregunta y nunca sé cómo responderla, porque a mí me gustaría que la gente que leyera la obra hiciera su propia interpretación, la cual no estuviera influida por ningún biografismo, que nadie vaya a buscar cosas de mi vida y dijera “ya, aquí el autor se autorrepresentó o esta es una especie de autoficción”; creo que las lecturas sobrecontextualizadas y los biografismos no hacen más que dañar las obras y agotar las interpretaciones. Ángel en ningún caso es una autoficción, no es una representación de mí mismo, a pesar de que a mí también me gusta la música que ocurre en la obra y que pueda tener ciertos puntos en común con el personaje. Sin embargo, creo que la conexión que hay entre lo que uno escribe y uno mismo es innegable, porque siempre va a estar ahí tu mano, siempre va a estar ahí tu palabra; es tu palabra la que construye la obra y finalmente tu palabra y tu discurso es lo que eres tú también. Los puntos en común entre mi persona y Ángel, no sé… yo y creo que todos en algún momento hemos conocido la fama dañina, de ser la persona rara de tu barrio o de tu círculo, todos hemos conocido el rechazo y yo creo que como Ángel yo y todos hemos buscado una salida a todas esas situaciones complejas, en cuestiones que parecieran ser más inmaculadas y parecieran ser más salvadoras, como por ejemplo la imagen de la belleza perfecta que te venden los medios.

Matías, cuéntanos de tus influencias literarias y no literarias.

Más que estar influido por autoras, autores específicas, he sido influido por obras particulares. Mi historia favorita es “Frankenstein”, porque su tratamiento del derecho a ser amado y el mensaje respecto de lo endeble entre lo bueno y lo malo y lo cuerdo y lo loco es algo que cada vez me hace más sentido. En la línea de la literatura canónica, me fascina la historia de don Quijote de la Mancha. Aparte de los muchos méritos literarios de la obra, me hipnotiza el hecho de que Alonso Quijano no era más que una persona aburrida, ahí radica el resorte de la historia, en el tedio, y es eso lo que lo motiva a salir en busca de aventuras. Creo que si todos nos volviéramos conscientes de nuestra pasividad y saliéramos en busca de la acción, la vida se volvería más interesante. Además, he leído y releído “Coyhaiqueer” de Ivonne Coñuecar, novela que me ha ayudado a entender las capas de lo subalternizado y me ha hecho replantearme la forma de representar mundos en lo literario. Por supuesto, también una obra marcadora e influyente ha sido el disco-película “Lemonade” de Beyoncé. El collage que combina una historia de ficción por medio de canciones y que se apoya en el videoclip, el documental, la moda y la literatura, entre otros, es un objeto que aún no dilucido completamente y que, estoy seguro, el pasar de los años dará su lugar como una obra reinventadora de lo que consideramos artístico.

Me gusta mucho el teatro de Juan Radrigán, mi obra favorita de Radrigán es El desaparecido, y me gusta mucho una reescritura que hizo una autora llamada Marisol Vega, que lleva por nombre Galvarino, y creo que mis influencias se mueven por ahí, no tanto por el cánon sino por lo que escapa al cánon.

Yo estudié Pedagogía en Español en la Udec, y una de las ramas de nuestra formación es la literatura, yo entré a la carrera porque decía me gusta la literatura, quisiera profundizar en esto alguna vez, pero cuando llegué a la u me encontré con que era una literatura muy canónica que me excluía por todos lados, era una literatura –bueno, como todos los cánon- formada por las elites, elite a la que yo no pertenezco, con características que tampoco me representaban a mí; entonces de repente, no sé, me encontraba con un texto que me describía a una persona que era como yo, pero no hecho por una persona como yo. Esa enseñanza tan canónica me fue chocando y me llevó a buscar otros referentes que son con los que yo más me identifico.

Ya que mencionaste a Radrigán, al investigar a este autor encontramos afirmaciones interesantes en torno a cómo afrontar el acto de la escritura y la relación de esta en específico con aquello que rodea al escritor. Al respecto señala que se debe hablar de lo que se sabe, desde lo que se conoce, desde lo que se ve. Nosotros proponemos conversar sobre las responsabilidades político afectivas que parecen estar vertidas en el texto, ¿te haces cargo de algún tema político desde esa responsabilidad?

Bueno, la disidencia sexual es un tema intrínsecamente político y creo que los autores siempre nos estamos haciendo cargo de temas políticos en cuanto somos autocríticos respecto de lo que escribimos. Personalmente, los temas sobre los que yo escribo son diversas marginalidades, marginalidad sexual, marginalidad campesina, marginalidad de género, y esos son los temas que a mí me tocan en la vida personal y que yo también extrapolo a la escritura. Creo que lo que dice Radrigán es muy cierto, uno solo puede escribir verosímilmente teniendo como base lo que conoce, y respecto de eso siempre se me viene a la mente una reflexión que una vez le escuché a Leyla Selman, una actriz de Conce, en una clase de dramaturgia, me acuerdo que en la primera clase nos dijo que escribir es un acto político porque es un acto de libertad; las personas cuando nos lanzamos a escribir recuperamos la libertad o las libertades que hemos perdido cuando deciden por nosotros que entremos a la sociedad. Entonces, perdemos libertades, se nos cohíben ciertos aspectos, y al escribir volvemos a recuperarlas, y lo bonito de lo que dice Leyla es que si uno va a escribir para uno mismo, para desahogarse, está súper bien ser autocomplaciente y tirarse flores y da lo mismo, pero si uno pretende mostrar su texto ahí la responsabilidad es mayor porque no solamente vas a recuperar tu libertad sino que vas a ayudar a tu potencial lector, o a tu espectador en el teatro, a recuperar su propia libertad perdida. Y en ese sentido hay que ser autocrítico, y ahí viene la labor política, cuando tú ayudas a otro a abrir los ojos te estás haciendo cargo de un tremendo problema. Por eso creo que los trabajos tienen que estar bien pensados y también bien autocríticos, no tienen que ser demagógicos, sino que tienen que plantearte las posturas para que tú como lector puedas decidir y puedas sacar conclusiones al respecto.

En torno a lo mismo, lo político, la contingencia, queremos preguntar acerca de lo que está pasando en este actualmente, sobre la violencia hacia la disidencia. El caso de Carolina Torres, víctima de una golpiza que la tuvo entre la vida y la muerte, es un claro ejemplo de que la violencia, lesbofóbica en su caso, es muy potente, muy táctil. ¿Crees que la literatura, tu obra y su exposición en particular, puede contribuir en la construcción de un cambio, en la disminución de la violencia?

Creo que la literatura puede ser un aliado para el fin de estas violencias y para la conquista de las libertades en cuanto llegue a las personas, si nos sentamos a escribir por escribir y a regodearnos estéticamente, o a conversar entre nosotros sobre lo que estamos escribiendo, la literatura no es más que un mero fetiche. Por supuesto la literatura tiene un potencial revolucionario en cuanto llegue a los demás, y es triste que, por ejemplo, hace poco en un colegio no se permitió que se leyera una obra de Pedro Lemebel; ahí se da un claro ejemplo de cómo se está cortando el potencial revolucionario de la literatura. Y por supuesto que lo de Carolina es muy triste, es tristemente común, de hecho, lo que pasó con ella es uno de los puntos finales en la escala de violencia, y vuelvo a lo mismo, lo que pasó ahí no es más que una combinación entre fama y violencia. Mientras las personas que se escapan de la norma sigan teniendo una notoriedad negativa dada por la sociedad, la violencia va a ser automática, y eso es muy triste.

En cuanto a lo personal, tu obra, el premio, cuéntanos un poco tus sensaciones cuando llegó ese correo dando aviso de que obtuviste el primer lugar.

Ah jajaja me llamaron, fue súper chistoso como nació esta obra, yo no escribía dramaturgia antes, escribía cuentos, poemas, cosas así, lo mío era más que nada la narrativa; y me acuerdo que cuando vi la convocatoria del concurso yo estaba sin trabajo, iba a entrar a un magíster y no tenía beca, estaba muy mal de plata, entonces vi el concurso y ofrecían un premio muy bacán, entonces dije “ya, voy a escribir algo y voy a mandarlo por si acaso”, casi como un mecanismo de supervivencia, desesperado por ganar algo de plata. Y tenía un cuento en el que un tipo hablaba de su relación de fan con Britney Spears, y, claro, ese cuento pasó a ser un monólogo y después vinieron las otras ideas de agregar a las otras cantantes, que era una idea que yo siempre había tenido en mente, de sublimar las subculturas o las culturas que se perciben como si no tuvieran valor estético. Entonces por toda esta situación en que nació la obra, cuando recibí el llamado fue súper reconfortante y también fue sorprendente porque era la primera vez que yo me lanzaba con un texto de este estilo. También me dio mucho miedo porque, no sé si a todo el mundo le pasa, pero al menos yo cuando alguien lee mi obra me siento muy vulnerable, me siento muy asustado, por lo mismo que hablaba antes, por la lectura sobrecontextualizada, porque la gente puede decir que se trata de una autoficción de él, y por todas las consecuencias negativas que eso pueda traer, por toda la fama negativa que eso puede traer.

Queremos saber por qué decides componer de la forma en que lo haces, Divas está dividida en secciones, cuéntanos el porqué de esta elección.

La obra está partida, está fragmentada por hitos musicales, por canciones específicas. En las acotaciones te dice, no sé, el personaje baila tal canción o canta tal canción, y no son canciones escogidas al azar, son canciones que pavimentan una atmósfera en particular que va en concordancia con lo que el personaje va contando. Por ejemplo la canción de Amy Winehouse es muy triste, es terrible, se llama El amor es un juego perdido y concuerda con el relato de la vida del personaje en ese momento. Entonces la elección de las canciones tiene por una parte la función de hacer soporte a lo que se está contando, y también de combinar disciplinas, combinar el arte de la dramaturgia y esta otra expresión que para muchos no es arte, que son las canciones pop.

Lo que mencionabas denante respecto a que esta obra es un homenaje, tiene que ver con eso también, ese homenaje a las divas del pop es establecer que lo que ellas hacen sí es arte; porque puede ser muy vilipendiado de repente la cultura pop, la música pop, tú consideras que es arte y que tiene que ser reivindicado, y lo igualas, lo hermanas, a la dramaturgia en cierto sentido.

Yo no soy nadie para decir qué es arte o qué no es arte, o cuáles son los requisitos o no, mi intención es simplemente problematizar sobre este prejuicio automático que hay con las culturas de masas, que es un prejuicio transversal. Es el mismo prejuicio que enfrentan los artistas de la calle al que enfrentan estos artistas tan famosos, lo cual es una paradoja tremendamente grande. Entonces mi intención es simplemente problematizar eso, ¿quién dice lo que es arte, quién dice lo que no es arte?, ¿por qué estas canciones no son arte, acaso no tienen valor estético?, ¿acaso estas figuras, estas ficciones en que se convierten los artistas pop, no tienen valor estético o no tienen valor político? Mucha gente da por sentado que no, ¿por qué no? Eso simplemente, discutamos al respecto. Y me interesa mucho porque estos son los referentes con los que las personas comunes conviven, con los que convivimos, día a día. Estamos mucho más cercanos a una canción de Shakira en la radio que a un poema de Neruda, recibimos mucho más la canción de Shakira, entonces quién te dice que eso solo por ser una canción pop es simple. Para mí, personalmente, hay muchas ficciones operando detrás, hay muchos discursos, partiendo por el hecho de que hay una persona detrás de Shakira diciéndole canta esto, con una intención para repercutir en el cerebro de las personas. Me interesa que la gente, los lectores se pregunten si en verdad las cantantes pop son tan simples como me la pintan o no, porque los discursos que construyen nuestra sociedad los recibimos a través de los medios de masas, y uno de los mecanismos más utilizados y más efectivos para transmitir por ejemplo las ideologías que elites quieren que nosotros reproduzcamos es a través de la música masiva. Entonces creo que lo que corresponde, insisto, es problematizar, y no solo la música; igual las películas, la literatura de masas, dejar ese prejuicio tan vacío y tan automático de decir de antemano que algo es malo; dejar de lado este prejuicio porque es bastante simplista, y creo yo que es errado.

En tu texto percibimos que dejas mucho espacio a las decisiones del director a la hora del montaje. Hay dramaturgos que señalan que escriben pensando y visualizando la escena, cómo es en tu caso, ¿cómo te relacionas con la puesta en escena?

Yo no pienso en la escena porque no es mi trabajo, no es mi mundo, el teatro para mí es un mundo ajeno, me encanta ser espectador de teatro pero yo pretendo ser escritor, entonces mi foco es el texto, la obra de teatro será un texto aparte creado por el director, ese es su trabajo. Yo no pienso en la escena porque no es mi mundo, mi mundo es la letra escrita; el mundo del movimiento y de la voz y de las acotaciones corresponde a ese otro autor.

Pero ¿te lo has imaginado o te han propuesto montar la obra? ¿Cómo te lo imaginas?

Mi gran preocupación, y creo que es una preocupación que quizás comparten todos los autores que en algún momento escriban sobre marginalidades, es que en el momento de representar no se estereotipe, ese es un miedo que tengo, que alguien tome la obra y la represente y monte un personaje que más que verosímil sea irrisorio, porque la obra no es una comedia, pero podría prestarse para eso si se da la interpretación incorrecta; entonces cada vez que pienso en una potencial dramatización lo que más me habita es miedo. Y puede ocurrir, es posible, porque, como te dije, el director es el dueño de su texto, pero eso no es lo que yo pensé, lo que yo pensé fue un personaje real, un personaje genuino, con bien y mal en él y no un estereotipo. Mi sueño, si alguna vez se representara, sería que hubiera mucha música, que hubiese mucho baile, que hubiese show, que hubiese una imitación verosímil de las divas, verosímil y decadente al mismo tiempo, porque el personaje no es diva y no lo va a ser nunca.

A mediados de enero la obra tuvo su primera aparición pública, por medio de una lectura dramatizada en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción, a cargo de Óscar Cifuentes, un actor de la compañía La otra zapatilla, en la ocasión la lectura dramatizada se montó junto a las canciones que se indican en el texto, y luego tuvimos un pequeño conversatorio, el cual fue bastante decidor del impacto que llega a tener la obra en audiencias determinadas. Para mí, personalmente, el hecho de que hubiésemos leído la obra en la Pinacoteca fue un acto cargado de subversión y de revolución, porque la Pinacoteca en muchos sentidos representa un arte clásico y, por lo mismo, excluyente, y el hecho de que hayamos hecho sonar a gran volumen una canción de Britney Spears, una canción de Madonna en la Pinacoteca rompe todos los esquemas de las divisiones entre arte, sub arte, arte bueno o arte malo, arte clásico y música desechable, así que fue bastante interesante lo que se produjo y me dejó muy contento.

En el texto existe y el texto requiere del lector una familiaridad con la cultura pop, con los videoclips, con conciertos en específico, con la obra musical de las divas, pero también con sus biografías, con los sinsabores de su vida, como el colapso de Britney, por ejemplo…

Creo que efectivamente en el texto hay muchas referencias a la cultura pop, y creo que el primer trabajo del lector que ingresa al texto es investigar, eso es lo que yo como autor quiero, que las personas entren e investiguen las biografías, los discos y demás, y entiendan los mensajes que hay detrás. El gran número de referencias es para eso, para despertar la curiosidad del lector, porque no me gusta cuando se subestima al lector, no me gusta cuando se le da todo en bandeja, entonces lo que se le presenta acá son como pequeños guiños para que el lector tome un rol activo e investigue y vea si lo que está diciendo el personaje es verdad, si las biografías son acertadas, o si está hablando solo cosas mal entendidas, o para que infiera y vaya y escuche esas canciones y caiga en cuenta de por qué esa canción va ahí, es básicamente eso, es entregar a los lectores estímulos para que se conviertan en agentes activos de la interpretación.

Consideramos también que propones la obra como una experiencia, cuando te invitamos a esta entrevista y solicitamos poder leer Divas, nos dijiste que ojalá la primera lectura se hiciera acompañada de la música que se especifica en las acotaciones. Con Divas, por tanto, uno está frente a una obra artística, pero tu propuesta de lectura lo transforma en una verdadera experiencia; leerla con la música de fondo te lleva hacia el espacio de Ángel no solo a través de lo racional sino también por medio de los sentidos.

Me alegro que tengan esa impresión de la obra, y claro esa siempre fue la idea, las únicas acotaciones que se dan, o las mayores acotaciones, son las de la música, y es porque yo quería eso, quería que fuese multisensorial, porque, como te dije, lo mío no es el teatro, yo hago el texto, pero yo me imaginaba a las personas leyendo y escuchando a la vez, porque creo que eso hace la experiencia más rica.

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¿Cuál es tu visión en torno a la dramaturgia, Matías? ¿Cómo la concibes? ¿Cómo te relacionas con ella?

Mi forma de relacionarme con la dramaturgia es natural, es fluida; como te conté, lo que yo solía escribir era narrativa, era cuento, pero cuando descubrí la dramaturgia descubrí una forma fluida de expresar visiones y de hacer dialogar puntos de vista, porque eso es lo que uno hace cuando escribe dramaturgia creo yo: hacer dialogar puntos de vista y crear tensiones que a veces llevan a soluciones y a veces no.

Eso se debe a la forma del género, que es el diálogo, y el diálogo es natural en los humanos, siempre estamos dialogando con otros o con uno mismo, nunca hay un silencio en nuestra conciencia, siempre hay una palabra dando vuelta, una palabra que busca salir, una palabra que simplemente resuena en nosotros mismos, y por eso creo que la dramaturgia, al menos a mí, me resulta más natural de escribir, más fluido, incluso más placentero que escribir un poema o experimentar con otro género.

Tu obra está enmarcada en la literatura contemporánea de este lado del mundo, tiene mucho de espectáculo, se vincula con una precariedad muy latinoamericana además, ¿cuál consideras que es el nexo de tu texto con la dramaturgia de estos tiempos, la dramaturgia actual, y cómo te relacionas tú con tus pares en este aspecto?

Bueno, creo que hablar de la dramaturgia actual como un grupo único sería caer en una equivocación, porque hay varias corrientes en la dramaturgia, hay gente que hace teatro más político, hay gente que decanta más por la comedia, hay quienes decantan por lo musical, y todas son formas muy bellas de llevar a cabo la dramaturgia y después representarlo en un teatro o en una sala.

Yo admiro mucho a la dramaturgia de la resistencia que está surgiendo ahora en Chile, sobre todo a la dramaturgia que representa la resistencia mapuche, por los logros estéticos que han conseguido y por el contenido político inherente que aparece en estos textos.

Si tienen la oportunidad de leer a Paula González Seguel, que desarrolla una línea de teatro llamada Teatro Documental, háganlo, porque el hibridismo del que hablábamos está ahí. Ese teatro lo que hace es ficcionalizar situaciones pero a la vez montar en escena a personas reales, y no personajes, a que cuenten su propia historia; entonces no solamente se juega con el hibridismo entre las disciplinas sino que también se pone en jaque lo que es ficción, lo que es no ficción, cuáles son los límites de la realidad.

De todo lo que se está produciendo hoy día en Chile -y de lo que yo conozco, por supuesto- eso es lo que más admiro, lo que más me llega, y es a lo que yo apunto de alguna manera, representar alguna marginalidad en mi obra, y poder ofrecer también algún punto de resistencia; un punto de resistencia que pueda ser representado de manera integral, tampoco me interesa estar escribiendo tragedias en donde la gente llore de principio a fin, por eso creo que en Divas hay muchos momentos de humor también, o al menos en las lecturas que hemos hecho hay fragmentos en que los espectadores se han reído mucho, y eso es lo que a mí me interesa, hacer textos integrales, que cuenten realidades terribles pero que también tengan puntos de fuga, para mostrar los dos, tres o cuatro lados que hay en toda realidad.

¿Cómo se relaciona la dramaturgia con la disidencia, con la diversidad? ¿Te ofrece elementos que permiten que la disidencia se potencie?

Creo que sobre todo el teatro y la performance tienen un elemento que puede ser positivo para la representación de las disidencias de todo tipo, sobre todo de la disidencia sexual, ese elemento es la corporalidad; porque la discriminación por expresión de género o por orientación sexual comienza por el cuerpo, por negar el cuerpo del otro, por decir qué cuerpos son habitables, qué cuerpo no son habitables, qué cuerpos pueden existir, cuáles los que no pueden existir, cuáles son bonitos, cuáles son feos, qué características son deseables en un hombre, qué características son deseables en una mujer, qué cuerpo es de hombre, qué cuerpo es de mujer, y el teatro al tener como soporte principal al cuerpo nos entrega esa herramienta, de subvertir eso, de resemantizar, de poner en escena el cuerpo negado y así hacer una visibilización de ello. La dramaturgia da rostro y da voz, en el sentido más primario de ello, a diversas identidades, y eso también es una tremenda responsabilidad, porque si vamos a dar rostro y vamos a dar voz tiene que ser algo verosímil, algo creíble, algo que no estereotipe, algo que no se burle de las realidades; y ahí creo que las responsabilidades son compartidas tanto del dramaturgo como del director al montar su cuerpo de trabajo, etc.

Queremos conocer el proceso creativo, ¿cómo fue escribir Divas?

Fue catártico, porque eran ideas que había cultivado por mucho tiempo en mi cabeza, cómo hacer encajar en tu texto, en papel, en un dispositivo consagrado a la academia, a las elites, estas otras figuras, que son de sub arte, si se quiere. Y fue catártico cuando me di cuenta que iban encajando, que estas figuras podían tener sentido con este episodio de la vida; y hay un elemento que fue bastante importante, que fue el número de páginas que te pedían para el concurso, te daban el máximo de diez páginas y yo escribí las diez páginas justas. Entonces para mí fue un desafío tremendo como escritor porque yo no practico mucho el ejercicio de la síntesis, fue desafiante conjugar a ocho cantantes, la vida de ocho cantantes, más ocho canciones, más la vida de un personaje y de los personajes aledaños en diez páginas.

Matías, ¿qué se viene en tus horizontes literarios?

Estoy trabajando en un manuscrito que son textos pequeños que he hecho a lo largo de los años, de diversos géneros, y esos los estoy juntando porque quiero editarlos, hacer un trabajo de autoedición, pagarlo yo mismo, venderlo yo mismo, porque creo que es la posición política que va acorde a lo que dicen los textos, y espero lanzarlo durante el primer semestre de este año, y eso, seguir escribiendo, seguir creciendo.

¿Y qué estás leyendo por estos días?

El libro que estoy leyendo ahora son unos cuentos de Rubem Fonseca, y estoy releyendo Frankenstein, que es mi libro favorito de todos los tiempos y siempre hago una nueva relectura; la lectura que estoy sacando esta vez es sobre el derecho a ser amado.

■ UPP

(N. del E.: Le copiamos estas preguntas a Bernard Pivot, él se las copió a Proust, Proust decía que así se conocía mejor a la gente.)

Aquí puedes leer el texto completo.

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