LA PEUR DU VIDE (CC BY-SA 2.0).
Enero 1, 2013

Extremo falso, nueva carne

Por Dan Carroña en No. 2, Relatos breves
1 min

Una dinámica rompe lazos tradicionales, amantes de lo reluciente; corremos por los vestigios de la sociedad en estado-coma, estados policiales nos atacan, esquizofrenoapáticos, alzheimer del populis, vox populis abnegados acefaloides inanimados sin idea, mutatis mutandi el mundo es un travesti de voz ponzoñosa que arremete en el cosmos como una extraña enfermedad que gira en vanidad, bailarina del caos del extraño circo universal. Cada estrella un tricoma. Expansión global de lo enfermo inmiscuido en cada intersticio del tiempo-muerto. Muerte al trabajo-tiempo, el estado de existencia y de percepción se desvaloriza con las dinámicas podridas que arremeten y atacan, cual fusil, cada espacio, reproducciones de falsas luchas, falsos mártires idolatrados, idiotas maniquíes que niegan la creación desde nuestra propia inteligencia, no dan oportunidad alguna para la creación y crean una fuerza invisible que no ataca más que su propio narcisismo. Estas reproducciones se dan a nivel denso en las colectivizaciones de instituciones de domesticación, claustros educacionales, y no es de extrañar que se difuminen. La vieja-nueva enfermedad no debe ir más. El enfermo terminal debe ser desconectado efusivamente, con alegría y ahínco, pues no es más que el remate de un muerto putrefacto que huele peor que la mierda. Vida a la nueva carne.

Este texto es parte del segundo número de Un Pelo Perdido.

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