Guillermo Femenías (CC BY-NC-ND 2.0)
Junio 15, 2012

El trabajo

Por José Maldonado en Relatos breves
2 min

Nunca sintió arrepentimientos de ningún tipo cuando quitaba la vida de sus objetivos. “Los hombres no lloran”, era su dicho favorito, heredado de una dictatorial tía, a quien eliminó cuando la vieja se burló de la goleada que recibió su amado Coquimbo Unido. Antes de morir, el tipo intentó sacar algo de su chaqueta. Dejó que lo hiciera, ya sabía que no tenía un arma pues lo había estudiado, y “nadie saldriá a visitar a su amante con una pistola”, se dijo. Lo que el aterrado hombre quería sacar era su billetera. El sicario se indignó al siquiera imaginar que quisieran comprarlo. “Seré un asesino a sueldo pero tengo mis reglas y mi ética”, pensó, mientras apretaba el gatillo y las balas atravesaban músculos, carne, arterias y venas del pecho del desafortunado hombre. Una vez muerto, se dirigió a quitarle la fina chaqueta de cuero entreabierta, cuando se percató que un tiro la había arruinado. Maldijo el no haberse fijado en ese detalle, pues la sangre era fácil de quitar, no así tamaño orificio. Quizás ya estaba viejo para aquella profesión y rabiando su torpeza, quitó el reloj, anillo, celular y las 80 lucas de la billetera. Lo primero que hurtaba eran los anillos, relojes, cadenas o aros, antes de que el muerto se entumiera y tuviera que cortar. Si bien sus ocasionales clientes pagaban bien por aquellos asesinatos a sueldo, el quedarse con las cosas personales de las víctimas lo considera algo así como una “propina”. Tenía contactos en diversos mercados negros y no sería difícil reducir las especies. Estaba listo para retirarse, decidiendo si se quedaba o no con el reloj, cuando se percata que el tipo tenía un aire a Angel Villafañe, ex jugador argentino de Coquimbo Unido por los años 80. Quizás por eso el acento en el desesperado “esperáaa”, antes de ser finiquitado. En otras condiciones le hubiera pedido un autógrafo, pensó. En fin, pega es pega.

2 comentarios
  1. Anonymous Junio 15, 2012

    ajajaja. Que bueno el cuento.
    Una acotación, aunque no sé si la lea el autor, pero le pueden decir.
    Es dificil hilar un cuento corto sin puntos aparte, pero creo que en este caso es necesario para distinguir el proceso del relato.
    Es dificil porque, al ser corto, los parrafos se fragmentan y el texto parece una especio de conjunto de frase.
    A lo mejor sería bueno separar por puntos apartes y extener un poco alguno que otro párrafo para equilibrar el cuento.

    Buen cuento, saludos!

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  2. carlitropajarito Julio 20, 2012

    Concuerdo con que sería bueno algún punto aparte. Por ejemplo, entre medio de: …coquimbo unido. Antes de morir..

    ¿Quién? la abuela dictatorial. Luego dice “tipo”. Luego se aclara, porque en el primer fragmento no especifica, sólo refiere a que es su dicho favorito cuando mata. Está bien, pero como lector, me detuvo la lectura a pensar sobre quien se refería. Es un detalle menor, que lo puntualizo como crítica constructiva para el autor. Porque él no se da cuenta de esa confusión porque él sabe en su mente a quien se refiere, pero el lector duda y tiene que frenarse en la lectura, antes de seguir imaginándose la escena.

    Nada más que decir en lo formal. Salvo lo intrépido del asesino para robarse los objetos personales de las víctimas, para sentir la adrenalina de cargar con las pruebas de sus crímenes, aunque sea por poco tiempo. Ese rasgo lo infiero o simplemente es un sicario descuidado. Buen cuento.

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