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Agosto 15, 2012

Editorial 2

blank Por Camilo Torres en Editoriales, No. 2, Relatos breves
1 min

Tienes una gran mancha de sangre en la camisa.

Imagina esto. Vas por la calle conmigo. La vía esta desierta. Mientras conversamos un automóvil pasa junto a nosotros. Baja su velocidad. Frena. Lo quedamos mirando. Se abre la puerta del copiloto. Se baja un hombre con abrigo gris, gafas. Saca un revólver. Me apunta. Dispara. Caigo al suelo. Sangre. El pistolero se vuelve a subir al auto. Acelera. El neumático rechina contra el pavimento. Miras el vehículo y te das cuenta que no tiene patente. Miras a tu alrededor. No hay nadie. Vacío. Nadie vio nada. Yo sigo sangrando. Tú, mientras sacas tu celular, persigues al auto negro. Este dobla en la esquina. Alcanzas a llegar justo después que dobla. Quedas frío. Es una calle corta, sin salida. No hay ningún auto. Desapareció. Llamas a la ambulancia. Llegan; me socorren. Te apartan. Aún no digieres todo lo que pasó. Estas mudo. Al minuto después se acerca un paramédico y te dice que he muerto. Que no pudieron hacer nada. Que mi paro cardiorrespiratorio fue fulminante. No comprendes. Te acercas a mi cuerpo. No hay sangre. Estoy limpio. Ya no está el agujero del proyectil. Quedas perplejo.  No paras de pensar. Te hablan. No escuchas. Caminas. Te tomas la cabeza. De pronto, te sientes mal. Miras para abajo.

Este texto es parte del segundo número de Un Pelo Perdido.

1 comentario
  1. Manchados Octubre 31, 2012

    Bien bueno!

    inicie aquí la dialéctica hegeliana

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