Monica Arellano-Ongpin (CC BY 2.0)
Diciembre 31, 2012

Tres sillas de madera

Por Jaime Lagos en No. 3, Poesía
1 min

Hay tres mujeres
Sentadas en tres sillas de madera
Rosa Matilde y Carmen

La de cabellos azabache
Ha tomado tres cervezas
En las tres horas entrada la noche

La que está al costado del tercer espejo
Tiene tres cicatrices en su rostro

Rosa llora por su tercer hijo preso
Le pide a Dios entre la tercera noche que lleva
Bebiendo y el tercer Padre Nuestro
Que se cumplan luego los tres años de condena

Tres pueblos oscuros circundan la cantina
Y tan solo tres álamos en el patio donde
Maúllan los tres gatos que fueron paridos
El tres de mayo junto a las tres gallinas

En el otro extremo de la habitación del bar
Hay tres ojos mirando a las tres mujeres
Juan y Modesto el tuerto
Se imaginan despiertos a las tres sombras
De la noche flotando desnudas hasta sus copas
De vino de tres pesos para beberlas hasta la madrugada
Y cuando el gallo cante tres veces el cantinero
Con tres golpes en la mesa les arrebatará el ensueño

Modesto a pesar de lo dicho donde pone el ojo
Mata tres pájaros de un tiro
No hay mujer que lo rechace y Juan ya tiene
Tres divorcios a cuestas y tres hijos que lloran su
ausencia

Son las tres de la mañana
Y con la tercera tonada
Comienza la lluvia y su huída de la casa de Doña
Trinidad

La cantina queda en silencio
Y solo unos pequeños susurros
Se sienten al fondo de las mesas
Es la Rosa la Matilde y la Carmen
Sentadas en tres sillas de madera

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