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Enero 1, 2013

Diablos

Por Franziska Domoaukafe en No. 2, Poesía
2 min

Por Franziska Domoaukafe.

Es un diablo. No mentira.
Es el Diablo.
Y solo porque hace salir aquello que mantienen reprimido. Como si fuera culpa de ella que se prohiban cosas.
Cree que por primera vez en su vida hizo lo correctamente incorrecto.
Es diablo carnívoro, fácil, menstruante, pieslesco, agonizante, amante, metódico, vibrante, melódico, putesco, paupérrimo, inventado, pateado, amado, odiado, desechado, ignorado, esclavo, llorado.
Es el diablo más humillado de todos y el más indigno.
Se come sus lágrimas, restos de peleas mal ensangrentadas. Resbala por escaleras de heno que resaltan hedores de sexos malhabidos y coitos no placenteros.
Vibra justo desde la llena a la nueva.
Diablo olvidadizo, siempre se propone olvidar.
Huele sus manos diablas que no podrían tener mejor aroma. Si el agua fuera permanencia, qué olores inhalarían todos. El olor de la influidez carcomida por lo nuevo.
Al diablo le cuesta despegarse de los recuerdos.
El otro diablo cree que es muy distinto, como si no hubiese ayudado a perder un poco de todo.
Diablo desnudo, hiriente, borracho, odioso, contagiado, mezclado, recordón, gitano, infantil, deseoso, carnal, satánico, angelical, soberbio, humilde, ególatra, malo, idiota, bondadoso, desconfiado.
Es el diablo más diablo tan diablo que nadie le teme.
Quizás muy buen diablo sabe ser.
Pero el diablo se convierte en cactus floráceo.
E inventa malabares para no caer en el amor que maldigo.
Y olvida que estuvo del otro lado, mas bien no olvida,comprende lo que es ser flor cactúcea.
Guarda provisiones para nuevos colores, no tan azules pero algo de rojo. Intenta no marearse. Extraña.
Es flor, es cactus, pero en esencia diablo al fin y al cabo, diablo que quiere amor floral infernal, con trompetas y arpas de calor, sol. Equivocación.
Bordea el límite del pudor. Todos son bestias insanas.
Desea creer, rebotar con los rayos, absorver en círculos, sobre el segundero de un reloj adelansado.
Quién cree realmente en la resurrección de la idea, la muerte del pensamiento y la duda de la palabra.
Cactus mudo, se deja tocar, que se claven, más adentro es mucho mas profundo el dolor, la superficie siempre ha de ser requerida para los peores eventos, agua, vida en el centro circular azul. Con qué cara diablo llamas diablo a este cactus floráceo hedonista
au revoir au revoir

Este texto es parte del segundo número de Un Pelo Perdido.

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