Laguna del Huemul, por Mirta Parra
Febrero 7, 2017

Conversaciones sobre un manifiesto: Mirta Parra

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4 min

Mirta Parra dibuja prácticamente desde que tiene memoria, y tiene claro que eso es a lo que quiere dedicar su vida. Recientemente ilustró el cuento ganador del concurso Concepción en 100 palabras. Aquí hablamos un poquito sobre cómo todos podemos, a final de cuentas, reencantarnos con el dibujo y, tal como ella, armar memorias desde allí. También nos cuenta sobre su inspiración en la ilustración del manifiesto. Para acompañar la lectura nos armó un breve mixtape de 15 minutos.

El Jona1 me dice que han hablado harto sobre cómo empezaste a dibujar y todo eso, pero quizá podrías contármelo en un par de líneas…

¡Hola! Ya, jaja. Mira, empecé a dibujar bien pequeña. Bueno, como todos los niños, cuando chicos nos enseñan a dibujar. La cosa es que hay gente que después no dibuja más y otra que sigue, y bueno, yo seguí. Además en casa igual tengo un ambiente artístico, mis hermanos hacen música, yo igual un poquito. A mí, como me gustaba dibujar, me compraban de los lapices más bacanes, de esos con números, 2B, 3B, 6B, y tenía siete años nomás, o menos creo, jaja. La cosa es que hay gente que después de niños no dibujan más, pero bueno, yo seguí hasta que caché que quería dedicarme a esto. No sé, ¿por qué dejamos de dibujar? Todo niño dibuja.

Sí, estoy súper de acuerdo. Hace un tiempo leí que antes de la Revolución industrial, los adultos jugaban como niños. Onda, con muñecos. El juego era visto como algo transversal, y esa noción se ha perdido. El dibujo, pienso, también está en eso. Con mis amigos nos gusta jugar harto: a la escondida, la tiña… No sé, ¿tiene que ver con eso igual, no?

Creo que sí. Mi referente, Alberto Montt, siempre dice “¿por qué dejamos de dibujar?”. Si a los tres años un niño puede hacer garabatos, después en kinder te hacen dibujar harto: las vacaciones, a tu mamá, tu papá; en la básica lo mismo, y llega un momento en el que la gente deja de dibujar pos. Y en realidad, si toda la gente siguiera dibujando, serían terrible secos.

Igual eso se da como para todo ámbito creativo. “Seguir dibujando”, “seguir escribiendo”, “seguir cantando”…

Va por un tema más cultural… la gente después se desliga del arte, además está mal visto. Cuando chico es como “oh, que bacán que dibuje”, pero cuando ya más grande, la gente dice “estás estudiando arte, que bonito”, pero ahí queda. Da la impresión que uno no debería estudiar estas cosas, que no es necesario para el país. La mano está en estudiar solo carreras tradicionales, medicina, ingeniería, arquitectura… pero las demás carreras son mal vistas. Jaja, sueno súper resentida… no, pero es que me pasó mucho, porque estudié arte y siempre me decían “ah, y qué haces, ¿dibujitos?”. Y obvio que la carrera va más allá de eso.

Igual, para muchs, el arte tiene una especie de “labor”. Explora límites, expande los límites de nuestra capacidad de conocer. Otra chica que dibujó para nosotros nos contaba que quienes hacían pinturas rupestres, creían que al dibujar un animal siendo cazado, éste iba a ser cazado en la realidad. Entonces pensaban que lo que dibujaban, pasaba.

¡Sí! También es una forma de permanecer en el tiempo, a través del dibujo.

¿Hay algo en tu trabajo de esa búsqueda, de trascender? ¿Has pensado en eso cuando hay trabajos tuyos que quizá se van haciendo más conocidos?

Yo creo que cuando una se dedica a ésto de manera más profesional, como quiero hacerlo, espera que el dibujo se haga más conocido y trascienda en el tiempo. Cuando es hobby, bueno, que quede en la libreta y que nadie más los vea pos.

Pero tú dices que eso de que quede en la libreta, ¿está mal?

No, no creo que esté mal. Tengo mi libreta llena de dibujos, siempre ando dibujando y lo que me queda más bonito, trato de publicarlo y que la gente lo vea. Así me siento conforme… estoy buscando la aprobación de la gente respecto al dibujo, pero porque me dedico a esto, y mi meta es ilustrar libros. Entonces tengo que empezar así.

El Jona también me decía que vas a mochilear. ¿Crees que viajar se relacione con tu trabajo, en algún sentido?

Hago dos tipos de dibujos. Cuando viajo hago croquis, y plasmo lo que veo, tomo apuntes… El otro día, por ejemplo, fui a la Laguna del Huemul y dibujé la laguna. Al otro tipo de dibujo lo llamo ilustraciones, que son más elaboradas. Ahí intento mezclar lo infantil con algo subliminal, para una doble lectura. Por ejemplo, para el dibujo del manifiesto, del bus y los ratoncitos, se ve tierno, pero el trasfondo es que los ratones somos nosotros, y estamos dominados por los gatos. Somos los ratones que nos levantamos todos los días temprano y tenemos que hacer lo que los gatos nos dicen.

‘Los ratones y los gatos’, ilustración de Mirta para el manifiesto. Versión coloreada clickeando en la imagen.

Mirta, por esta ocasión iremos terminando la conversa. Agradezco caleta tu tiempo y aprovecho a preguntarte: ¿estás leyendo algo?

No estoy leyendo nada ahora, porque estaba trabajando y no tenía mucho tiempo, y el tiempo que me queda lo uso para dibujar. Lo que sí hago es leer narrativa gráfica, y lo último que leí se llama Maus, de Art Spiegelman. Allí muestra a los ratones como judíos y a los gatos como nazis. Quizá por eso igual ando pegada con el tema de los ratones, jaja. Es buenísimo el libro, tienen que puro leerlo. Y es triste… la narrativa gráfica habitualmente está basada en hechos reales. En este caso el autor hace una especie de autobiografía.

Aprovechando, quizá nos puedas comentar un poquito más respecto a la metáfora que abordas en el dibujo del manifiesto.

La idea es mostrar, tal como aparece en Maus, que estamos dominados por un sistema que nos hace levantarnos todas las mañanas, seguir la rutina… en ese sentido somos todos iguales.

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Encuentra más del trabajo de Mirta Parra en su Instagram.

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