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Enero 6, 2014

Uno más

Por Bastían Muñoz en Cuentos y relatos, No. 4
2 min

Alberto abre los ojos al compas de los acordes de Back in Black, la canción que tiene puesta como tono de alarma para lograr despertarse. Tira de las puertas del ropero y se viste con lo primero que encuentra a la mano: una camiseta arrugada, oferta hasta agotar stock en un Almacenes Paris, unos Jeans algo gastados ya, regalo de su tía la navidad pasada, acompañados de un par de calcetines y un AXE , para rematar unas Converse All Stars, roídas debido a largas caminatas por Santiago.

Decide salir a la calle, el día esta algo frio, pero el solo hecho de tener que buscar una chaqueta o un suéter le produce una paja de niveles astronómicos. Prefiere enfrentar el frio con lo que lleva puesto.

De un momento a otro el horror invade cada centímetro de su cuerpo. Santiago esta repleto de seres iguales, clones provenientes del útero de las modas. Todos visten camisas a cuadros, usan pantalones algo apretados y usan zapatillas de marca. Espantado Alberto corre, toma calles y calles. Llega cerca de unos restaurantes, pero nuevamente se espanta, debido a que ve a los clones nuevamente, con sus mismas camisas y zapatillas, pero ahora todos comen verduras y frutas, los restaurantes ahora tan solo ofrecen menú´s vegetarianos. Los clones hablan se fija Alberto, hablan sobre música retro y cantantes depresivos, sobre artistas europeos provenientes de países cuyos nombres jamás había oído, hablan sobre el cine arte, películas con nombres extraños y directores polacos o húngaros. Otros mientras tanto toman fotos a sus cafés con las cámaras de sus celulares

Un clon levanta la cabeza, fijando su mirada en Alberto, una mirada vacía, vista a través de unos lentes con marco ancho e inútilmente sin cristales. El clon mete la mano en su chaqueta y saca un Iphone, el último del mercado y comienza a teclear. Sus dedos se mueven rápido, sin descanso ni pausa. Luego presiona Enviar. Los celulares gritan al unísono, un orgasmo polifónico al ser penetrados por un mensaje proveniente de Whats App.

Una sentencia de muerte. Un llamado a los camaradas. Un presagio del fin.

Todos los clones se levantan al mismo tiempo, disciplinados, organizados. Comienzan a avanzar hasta donde se encuentra Alberto, que inmovilizado por el miedo, no atina más que a cubrirse con sus brazos. Finalmente lo rodean, dejándolo sin escape, acercándose a él cada vez más. Alberto simplemente cierra sus ojos.

Al abrirlos, los clones ya no están junto a él, así que escapa, corre con todas sus fuerzas, pero de un momento a otro se detiene frente a la mampara de una tienda. Queda pálido al ver la imagen que contempla frente a él. La ropa que llevaba puesta ya no está, en cambio, viste lo mismo que usaban los clones, la misma camisa, los mismos pantalones, y las mismas zapatillas. Empieza a sentir una vibración en su bolsillo. Asustado, mete la mano y encuentra un iphone. Alberto sabe ahora que es tan solo uno más de ellos.

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